
Confieso que tenía alrededor de dos años de no comprar un disco original. De hecho, el penúltimo que adquirí fue "Pildorita del Caos", y resulta grato reincidir nuevamente en la hazaña tras haberme apoderado de "El Arma Perfecta" (2009; Mokadiscos), un disco más homogéneo, perfilado y frotal, como lo define su autora, con el que sale a cazar con arpón al pez grande; con algunas piezas más rockeras y una medida exacta de diversidad estilística, no abandona la unidad sin dejar de ser plural y florece de la pluralidad para construir una copa homogénea de poesía que parte de opuestos, paradojas y antítesis. A veces su piano puede hendirnos y a su vez, resultar tan aprehensivo, que no sabe uno si pendular entre el levantamiento o la introspección.
De fondo sugerente, con intervenciones líricas bastante poéticas, ricas en símbolos, imágenes y una versátil, ingeniosa semántica, Clara nos conduce a lo largo de 12 canciones por un viaje múltiple dentro de un contexto intimista que no lo confiesa todo, mas lo entrega a la tela de la sugestión en color, textura y sabor. En sus líricas, los opuestos se toman de las manos para crear preciosos sistemas binarios: el fuego, el mar, los árboles, que al ser deshilados en imágenes se van entramando armónicamente en un collage de expresiones de frustración, desesperanza, desapego, noluntad y un sinnúmero de conceptos del haber diario de los que somos ineluctablemente víctimas.
El disco da inicio con "Mr. Cínico", presumible primer sencillo de EAP, que ya está sonando en las radios. He de decir que los arpegios en piano rememoran a "Wichita", un demo de Clara en inglés que anduvo circulando por manos abstrusas hace algún tiempo atrás. Se trata de una pieza enérgica, veloz, cargada de tensión interpersonal, cuyo fondo podría ser el equivalente a Barbi en PDC, retocado con un pomo de mesura personal, en que Clara toma conciencia de cómo la displicencia de su blanco la volatiliza, claro está, sin hacerla perder el control: “Yo sé que te cuesta sonreír / Mr. Cínico de humor bien entrenado / Todo está fríamente calculado/”.
Si bien la melodía de "Nota Suicida" no es tan depresiva como uno sospecharía, entraña un discurso desesperanzador. Deviene en expresiones que surgen de presiones no explícitas a las que Clara no desea ceder. No ofrece indicios de cómo; mucho menos del contenido de “esa nota letal”, más exclama: “la nota suicida del día que vendrá / dice que todo acaba en el mar”. Es una canción sujetada a la renuncia, a la noluntad por cumplir, satisfacer, conformarse: “Fortaleza de papel en un mundo en llamas (…) / Soy el péndulo y la historia me reclama”.
"A Sangre Fría", más calmada en comparación con sus predecesoras, da la clave de la atmósfera del disco: “el arma perfecta, quejarse de lo que no fue / cuando las flores son cadenas con aroma de ayer”; una canción cargada de sinestesias, juraría sentir la frialdad de la sangra en ella, el aroma a hierro vencido, la tersura a flor añeja, en que Clara lamenta fríamente lo que es irrecuperable por haber acaecido, posición desde la que opera para configurar las aristas temáticas del disco.
"Mundo de Papel", cuyo demo en piano filtrado en la red es reminiscente a alguna que otra canción de Regina Spektor, es una de las piezas más versátiles del disco. Despunta con un toquecito electrónico de ambient que luego se estructura en un redoble militar de cuyo desarrollo los violines toman la batuta; algo de actitud de tango tiene, sin rallar en su arquetipo. Es una canción muy fresca, en que nuevamente conviven elementos antagónicos: “Quiero verte al despertar sin nada que perder ni nada que decirnos / pero con fuego en la boca en mi mundo de papel”, nos confiesa.
"Cada Vez", por su parte, es la canción que más apela a la taciturnidad en EAP. Aún recuerdo aquella ocasión hace varios años atrás en que Clara, en el Shannon Bar, mencionó en una plática de mesa que había que “chimar/patear la oscuridad hasta que sangrara luz”; y en su canción nos enseña que aunque ese eso nos tome la vida en el intento, no tenemos de otra: la sola misión de coexistir bajo el marco de contextos imposibles puede ser nuestro único verbo imperativo: “como quien le prende fuego al mar”, nos dice, sin dar pautas sobre el inicio del acometimiento de la empresa perseguida ni concretar un final aparente de la misma, únicamente: emerger de cualquier punto en el tiempo, titilar en cualquier espacio de la brecha, pero jamás llegar a tocar, jamás llegar a aprehender el horizonte… Definitivamente, una de mis favoritas.
"Fuego en mi Agua" retoma de nuevo el binario antitético del fuego en el agua, quizá evocando una intencionalidad por la depuración, una transformación de sí tras abrirse tal a cómo es en realidad. "Entre el Cielo y el Mar", la canción más relajada del disco, también nos traslada a ese deseo de cambio: “Ya no quiero mentirte más / ni enredarme con todo / lo que te he prometido hasta ahora.” Sin embargo, el espectro de optimismo, aunque honesto, no señala un hallazgo de consumación. Queda a la imaginación, pues, inventárnoslo.
Por su parte, "Hilo Conductor" (¿Cepillín?) es una rola poderosa a lo ska/punk/rock con viscosas menas de bajo remarcado y todas las etiquetas a cuya mención Clara es refractaria; es el mecano del extremo en el disco. Debo decir que extraño el órgano circense del demo, pero el sabor a tripeo jubiloso se preserva: “Vengo yo, digo qué tal / vos verde, te acercás, / un múltiplo de dos rima con vos y yo / y mi pecho pega un grito de salto mortal”. ¿Es al fin ésta una manera fresca de inquirir musicalmente en el modismo nicaragüense sin caer en lo panfletista?
"Sólo Soy", que fue el primer demo que se dio a conocer del EAP allá por Enero (el demo no dista tanto de la versión final masterizada) también nos habla de cerrar un capítulo, sin embargo, se reafirma desde una postura individualista: “Y sólo soy, y sólo soy… /Tonto, idiota, no todo gira alrededor de vos (…), y alude a un triste final: “Sólo veo el reflejo de migajas que me guían hasta el fondo, el fondo del mar… Sutil y sin conmiseraciones, una ternura oscura la envuelve.
"Plegaria", canción adaptada para piano, es la única canción que no fue escrita por Clara Grün; de la autoría de Katia Cardenal, Clara se encargó de adaptarla al piano y, sin desliz figurativo, dispara un aliento de luz desde su oscuridad, en la cual la muerte no se toma con sentido literal: “Si no quieres verme así / Márchate, dejando un beso / tallado en mi sepultura (…) / Y hoy pretendo renacer, renacer, renacer…”; ideal para recrear esas dificultosos rituales de cortes de ataduras.
"Tempestad", otra canción enérgica, imprime ese gozo casual del encuentro inesperado con alguien que siempre nos hace dubitar en torno a decisiones de un pasado que ha quedado abierto, común entre dos, que resurge después de meses sin encontrarse. A todos nos ha pasado, y a todos nos ha dado en el hígado, sea pues: una hermosa efigie del secreto tempestuoso que amarramos con otros dentro de un referente circunstancial: “Me pretendo convencer que nadie te hace tanto bien/y que fue casualidad el encontrarte así no más, / sin rimar, con el fondo de Gauguin, / el acorde Phillip Glass, / la añorada tempestad”; referentes que escapan a la casuística y que en el haber de Clara son de vital protagonismo.
Para cerrar EAP, no puedo pensar en una pieza más certera y avellanadora como "31", mi canción favorita del disco, a pesar de lo lacónico de ésta. ¿A qué puede hacer referencia la cifra: ¿a una edad? ¿a una fecha?). Clara no deja pistas. Sólo nos dice que: “En la calle vieja de mi piel sos esa grama en el cemento / que brotó de alguna grieta fecundada por nuestro silencio.” Suspiremos colectivamente y entrometámonos un poco en la privada piel de esta viva confesión; bien noir, bien Clara y desanudada, la reconocible Clara de "Blue" y "End Story". Sólo debo apelar: ¿por qué dejaste fuera "Anticristo"?
En conclusión, no pueden perderse este crimen perfecto, minuciosamente cocido para dar a luz, sin exagerar, uno de los discos más frescos que he oído en lo que va del año. Les dejo las 2 canciones que Clara ha dado a conocer desde su página. Estén pendientes de su lanzamiento.
Tracklist:
Mr. Cínico 4:13 (Descargar)
La Nota Suicida 3:46
A Sangre Fría 4:15
Mundo de Papel 2:10
Cada Vez 4:37
Fuego en mi Agua 2:49
Entre el Cielo y el Mar 2:25
Hilo Conductor 2:50
Sólo Soy 3:31
Plegaria 3:11
Tempestad 3:47 (Descargar)
31 1:22
Reseñado por: Hanzel Lacayo