10.27.2009

?


Is there something
in the world
I could tell you
that could touch you
in your depths
and make you change
of shape and substance
to see the world
with different eyes
and feel the things
-and things that live-
with different hearts
so you may rest
from life and hell
that is the world.

Hanzel Lacayo

Fotografía: "Ephimere Vs. 1" (2008) ©

P.s: The title is "Question Mark", but I kept it symbolic. Thank you, Rick, for correcting it. Now the question mark states: should I start posting my poems in english?

10.05.2009

Beso los clavos

Esta es una entrada informal, así que voy al grano: otra vez soñé con vos. Soñé que estábamos juntos, tal a como comenzamos, a miríadas (oh, cómo me encanta esta palabra) de metros incorpóreos lejos del mundo. Entonces empiezo a preguntarme si realmente las cosas están dadas a terminar ahí donde comienzan: es decir, si las cosas pueden volver a empezar. Lo cierto es que el sueño sofocó mi domingo y me clavó duramente a la cama.

La idea hace temblar mis vísceras. Al fin y al cabo, una ensoñación es una ensoñación, y por eso quiero decirte que nada tiene sentido: siempre logramos sobrevivir. La sangre siempre fluye a borbotones por el carril correcto y, aunque el lomo tolere un poco más esa dolorosa carga intangible, no por ello los pies caminarán más cansados. El truco es mantenerse -tal a como lo dictamina la canción-: por siempre respirando. ¿Qué es lo peor que podría sucedernos?

Es cuando me siento un poco más humanizado: lo peor que podría suceder sería que, habiéndote dejado ir, el rencor te retuviera, lazada roca a la espera, y todo lo que de vos surgiera fuese: tormenta, escozor, barco de guerra, en ese plano adonde apenas me atrevo a hacer acto de presencia, porque tengo miedo de dubitar, cometer una locura, pedirte cosas irreversibles.

Como te dije en el sueño: ningún año dura para siempre. Todo fue verdad; incluso, las mentiras. Y con esto sólo quiero abrir la presa (a mi mente aterriza la nueva canción de Thom Yorke -Open the floodgates-) para ver si esta vez te lleva el río. Estoy seguro, incluso, que sos el río y te has secado, pero yo te sigo correr del lado de los siglos que no han sucedido aún y el millón de botes que en sus aguas se destruyeron... 

Hubiera dado todo por sentirme verdaderamente seguro sin arrepentirme, por no ser esa rama torcida en medio de tu jardín de árboles verticales. Que todas las fuentes estuvieran claras para que tomaras, mientras acariciara tus garras cansadas, y no te cansaras de tomar, tomar lo que te pertenece. Ahora, los escombros de la traición no tienen importancia pragmática. Si lo pensás bien, todo lo que decís odiar, todo eso a lo que creés ser indiferente: no existe. Ha muerto. Y como inconscientemente te dije en un poema: ¿Qué puede hacer la muerte contigo que no hayas hecho aún conmigo? (Me pregunto si habrás leído aquel mensaje cifrado de hace meses).

Me siento inmune y contemplativo ahora, mordiente al pie de la duda; quiero dar un salto, pero no me atrevo. Vamos, di. ¿Me dejas ir? Como sea, estaré bien... Beso tus clavos, aún frescos.  

Hanzel Lacayo

9.08.2009

Algunos datos biográficos



Sin ti salí ferviente: padecer 
no fue más que otro verbo para vivir.

Choqué las piedras y desde entonces 
no añoré la humedad de la caverna.

Las cizañas, como propelas,
espantaron el recuerdo de las flores paradisíacas.
Mi licor sangriento entró en calor. 
Puñal el sol y escozor a los talones
cuando crucé el desierto 
y vi que todo podía funcionar distinto.

Cómo el pecho se inflama de sufrimiento
y brotan botones de los deseos,
tengo la oportunidad de ser galante y superior,
doblegar descendientes, 
pasearme sin mayor necesidad
que hacer de antiar en el huerto de Dios.

Y así, todo lo que no podré explicar,
sin ti regresaré a ti a decírtelo.

Hanzel Lacayo

Fotografía: "Dead for winter" (2009) ©

8.05.2009

Platónico de una víbora

 

Te sé inescrutable desde tu condición de presa.
Roer, roer es todo lo que me embelesa,
y soy cual madera agredida por tus dientes,
incapacitándome, rata, para hablarte a la cara.

De alguna forma, me ejercité en amarte,
pero tú no lo sabes y huyes siempre disgregada
sin darme lapso para reptar en tu búsqueda 
a lo ancho de la estepa de fuego 
que el solo rumor de tus patas enciende.

Tengo así que devorar otras raciones,
soñar que palpo con las dos colillas de mi lengua
ambos ojos tuyos, perlas que arden al infrarrojo .

No necesitaría del sol si me vieras eternamente.
Y de igual forma me echaría a morir de hambre
sobre mi vientre si fueras la última rata y yo la única víbora.

En tu plectro me trefilaría las costillas
toda causa por la que no mude de piel
ni siembre un manantial de sangre fría
en la boca de tu madriguera.

Quisiera no tener ojos,
sino manos con largas uñas,
y arrancarte por completo de mi vida.
Sin embargo, consideraría comer mis brazos
en la previsión de no lastimarte,
mientras tú, absorta, seguramente saltarías
hacia el idilio de tu paja seca
sin predecir mi gesto de impreciso amor.

De todas formas, no podríamos cruzarnos,
pero yo sueño que copulamos y me das hijos.

Cuán ridículo es tener que ser como no soy.
Y tan absurda la efusividad cuando se sueña
que algún día nos sentamos
del mismo lado de la especie, y te digo:

Si brillaste para mí fue  
porque escondida estabas detrás del sol:  
por eso vete; no te devoraré.
No logro entenderte.
No eras como yo te inventé.


Hanzel Lacayo

Fotografía: "Shrine to fast goodbye" (2007) ©

7.08.2009

Llegué Tarde

Llegué tarde, cuando mis dedos 
lastraron la espuma como en su dolor
lo hubieran hecho anclas levadas.

Sembré con gusto las semillas en la espuma,
pero ésta era la espuma de otro océano.

Estaba ahí, violenta, como una piedra 
que flotare para nadie en la inmensidad
y la que sin amorosa intención 
se me hubiera acercado para decirme:
Llegaste tarde; no era cierto.

Te recogí con un pudor que se escurre,
y a pesar de la ficción, tu sal cayó del cielo,
envenenó lo yerto en mi cuerpo,
y si bien son vetas de hielo 
las que ahora emergerán de mi deseo,
nada lograré con ello.
Llegué tarde.

Mi mente cuajó en el mejor papel para eso
como en el cuadro idealizado 
tu cama estaba llena hace tiempo
por una viscosa presencia a que se asen
flores ya cortadas que no se secan.

Podría hacer de esto un poema;
llave precisa para abrir la nueva puerta,
mas soy un barco de papel no escrito
y nada me atreveré a hacer contra esa marea.
Casi siempre, no basta un poema.

Llegué tarde, y aún espero, 
y sé que el futuro es más que el terrón
que lame la solidaridad de tu agua en la tasa.
Te bebo a pesar de eso.

Aunque no se encienda en agua fría el tilo
y tampoco lo hagan las adormideras; 
todo lo que depuse sobre las ilusiones de guerra.

Este poema es el primer y último 
mensaje de botella.
Así soy en mi masa:
sumerjo mis armas, 
me guardo en las velas,
ato mi suerte en el mástil 
esperando que endurezca.

Y siempre me quedo solo con mis poemas… 

Hanzel Lacayo

Miércoles 8 de julio de 2009

P.s: Poema basado en hechos de la vida irreal.



7.06.2009

Los Miserables


A la reunión acudieron sin excepción todos los espectros, monstruos, híbridos de bestia con hombre y mártires doncellas que, para saciar la furia de los dioses, fueron lanzadas a lagunas y volcanes, sin dejar fuera a las ancianas enloquecidas por el renuente retorno de sus capitanes de la feraces hecatombes de ultramar. Su encuentro no fue precisamente en aras de la juerga. Tampoco lo fue para beligerar ni mucho menos para discutir sus simientes genealógicos, ya que a todos había precedido la misma semilla que dio luz y oscuridad a sus entrañas. 

Tres noches atrás habían planeado el ataque. Sin embargo, se consideró a última hora que era necesario llevar a cabo una reunión con el objeto de limar malos entendidos, afinar estrategias y engrosar la valentía de todos los espíritus, muy gráciles e ininteligibles para esa clase de querellas. 

Fue así que la Muerte Quirina, quien llegó tarde porque casi fue devorada en el camino por unos indigentes, bajándose de su Carretanagua destartalada y habiendo antes enrollando su blanco sudario entre costillas para que la vieran más gorda, chasqueó sus chapas cariadas y cortó el hielo imperante de la noche: 

—¿Estamos seguros de lo que vamos a hacer o no?—preguntó, acuciosa, a la demoníaca multitud.
—Sin objeción, esquelética señora. Hoy haremos nuestra gran aparición—gruñó el Coyote.
—Resulta inaudito que hayan mandado a adoquinar y pavimentar todas las calles—añadió en seguida la Muerte—sin piedras, el retruécano de mi carreta infernal no se hará oír, y con esta lluvia ácida, que ha enconado y enmohecido la madera en que fue labrada, no lograré llamar la más mínima atención.
—Al menos el cementerio te guarda interminables pretendientes—refunfuñó la Chichona, trenzando su cabellera infinita—a mí los hombres ya ni me miran, dizque porque tengo senos muy chicos, y en el supramundo, al cual no me es permitido ascender más que para ejercer el oficio del espanto en el que, por vieja, ya no soy muy diestra, los implantes son costosos.
—Era de temerse—suspiró la Llorona, sollozante, con lágrimas vivas atravesándole las mejillas—los hombres ya no se fijan en las beldades legendarias. Hoy en día todo obedece al arquetipo de la máscara. Los implantes te aseguran el futuro, y qué decir de los perfumes hechos en retortas industriales, al modo de la plasticina: todo lo que pueda aplacar mis vahos vaginales y mis lágrimas. 
—Dímelo a mí—renegó una doncella ahogada en Xiloá—con los deslaves, las descargas contaminantes, la sedimentación y la eutrofización, mi cabellera se ha colmado de parvadas, algas rojas y rastrojos que arrastra la corriente. Me han llegado a confundir incluso con Medusa, y si el pundonor machocabrío ya no es mucho yugo para la sierpe que llevamos dentro todas las ánimas traicionadas, menos desearán juntarse con una que tenga serpientes por cabellos. 
—A mí esto del cambio climático me viene en gracia—dijo el Güegüense, quien estaba hastiado de fingir algarabía—Es pura ficción del animal postmoderno para que nos mudemos a otra parte. Ya ven que en tierras extranjeras se nos reconoce y ama con mayor impetuosidad. 
—Sería equivalente a echar raíces sobre la Antártica, cuando nuestra hamaca ha sido siempre de una naturaleza muy cálida: flamígera tierra de lagos y volcanes. Pereceríamos al instante—dijo el Viejo, mientras la Vieja se rascaba las greñas y, apoyada en su bastón, añadía a continuación: 
—¡Pero eso es sólo tribulación, Viejo lerdo! No es objeto de discusión, si somos adaptables o no, sino lo que hacemos con los lagos y volcanes, y si lo hacemos sosteniblemente.
—La adaptación no se discute; la sostenibilidad no es más que ensueño. Lo que más atiza mi fuero es saber que nos inventan para luego relegarnos al olvido—dijo el Viejo de Tisey, ante cuya intervención la Vieja le guiñó su ojo caído, recusándole su terrible voluntad por secundar opiniones de terceros, razón por la cual solicitaría el divorcio.
—Más que olvidarnos, nos confiscan a un deprimente tráfico de tradición, y mientras nos quedamos sin nicho, transmontamos a países más fríos mientras nuevas, frías tradiciones vienen a invadir nuestro país. Es un hado terrible, como un ocho—asintió uno de los duendes, a punto de inmigrar tras haber perdido todo su oro a causa de los elevados intereses de los Bancos.
—A pesar de enriquecer el país con nuestra sabia mítica, nos ignoran—mugió el Toro Venado— somos un grupo muy vulnerable. No pertenecemos a ninguna religión para ampararnos en la iglesia ni nos incluyen en los planes de Gobierno. Y con la globalización encima y la naturaleza por debajo, vamos de mal en peor. ¡Peor! 
—Yo a quien más temo es a la radiación—interrumpió un fantasma de una olvidada casa embrujada—todos piensan que por estar hechos de ondas de luz, los espectros no poseemos piel, pero incluso a nosotros nos reviste una delicada capa de fotones de baja energía. De seguro al enano cabezón ni le importa, porque puede esconderse debajo de las faldas de la Gigantona, pero yo, ¿qué?
—¡Calma! Nos estamos desperdigando—aulló una Chancha Bruja, que era la moderadora—la razón por la cual nos reunimos es para confrontar la situación de una manera proactiva. Acrecen en quejas y carecen de respuestas. ¡Enorgullézcanse de su identidad!
—No se trata de un dilema de identidad—replicó una Cegua—a ninguno le interesa ese aspecto. Demandamos sólo un poco de atención. Esa, al fin y al cabo, es la pólvora de nuestro móvil. ¿O no?  
—Estamos de acuerdo. A veces nos sentimos solas—dijeron unas siamesas sin cabeza—y no por eso vamos a recaer en el elitismo espectral. El hombre postmoderno tiene que revitalizarnos.
—¿Pero no hay una solución más práctica?—repuso una doncella sacrificada en el Volcán Masaya—¿No creen que es un problema de mercadeo y publicidad? Podríamos acaparar la mentalidad de la gente con muñecos vudú, bebida oficial bajo un lema iconoclasta, desfiles de moda underground, qué se yo.
—Por favor, yo hasta le doy risa a los niños—dijo la Mocuana—me tiran piedras cuando los invito a pasar a mi cueva para convidarlos a manjares envenenados. Están más interesados en la última versión de consola con imágenes en tercera dimensión que en los sanguinarios desgarramientos reales. Con sus rifles de balín han matado casi a todos mis murciélagos. 
—Por eso vamos a darles esta ligera ayudadita—apuntó Chico Largo—pactemos, pactemos.
—Yo no sé—titubeó la Gigantona, dando vueltas a gran velocidad al ritmo de maléficos tambores—yo ya con costo y me dejo ver por las noches. El hollín diurno de las emisiones vehiculares se ha depositado en los ribetes de mi indumentaria y tengo esta incurable angina de pecho que me está matando. Además, no creo poder asustar a nadie con esta inmutable expresión de sonrisa facinerosa. Me corren de las avenidas y me lanzan improperios desde las ventanas de los restaurantes lujosos.
—Bueno, bueno, está más que claro—apuntó la Muerte Quirina—se nos está acabando el tiempo. Tomen ya sus tridentes, riendas, chuzos, bates y morteros y marchemos en nombre de la dignidad demoníaca. ¡Vamos todos por la causa! ¿Estamos listos, entonces?
—¡Estamos listos!—gritaron todos con efusión, y abriendo un portal sideral, se precipitaron dentro, exceptuando los cadejos, cuya entrada les fue negada al ser confundidos con perros callejeros tras casi robarle un par de huesos a la Muerte Quirina.

Y fue así que todos rebullendo, todos emergiendo del bosque, se levantaron contra la capital. 
Al llegar, todas las construcciones parecían ornamentadas para la ocasión. Esto fue considerado ventajoso por algunos; a otros les dio igual, y sólo tres o cuatros pudieron ver en los arreglos una premonición irónica de fracaso. Éstos se quedaron sentados en la orilla de la carretera, observando cómo el resto perdía su tiempo tratando de asustar en vano a los managuas, quienes con risas los acogían para luego lastimarlos con glaciales miradas de indiferencia.

Así, minutos más tarde, se conglomeraron en la Rotonda de Metrocentro y procedieron a bañarse con el agua sucia de su fuente. La mayoría se sentía decepcionada, sobre todo los que habían emprendido una larga travesía para unirse al ataque con ínfulas de victoria y quienes provenían de la mente de personas que aún no habían nacido para inventarles:

—Creo que no maceramos bien nuestros planes—protestó la Mocuana, que estaba en ese momento a punto de robarse a uno de los niños de la calle para reponer al suyo—la próxima vez tenemos que tomar en cuenta las nuevas costumbres de los humanos, y no confiar a la Muerte Quirina, quien no tiene ojos, la consulta del calendario de actividades antes de precipitarnos contra todos en una noche de Halloween. ¡Quién iba a creerle a esta multitud de miserables!
—De mí incluso pensaron que se trataba de una persona. ¡Qué horror!—se lamentó la Llorona, cubriendo su cuerpecillo desnudo con la envergadura de una palmera—¡Vayámonos ya! ¡Vayámonos ya! ¡Ahí viene La Chamucaaaa!
   
Hanzel Lacayo

Fotografía: "Corn Cycle" (2008) ©

6.20.2009

Mi Nuevo Libro: Pequeña Extinción (Gratis)

En el año 2006 escribí un libro llamado "Soliloquios del Desamparado" que mandé a un concurso en YoEscribo.com son sede en España y quedó como finalista (Ver Noticia Acá). Sin embargo, el libro no era lo suficientemente bueno, y no obtuvo el primer lugar. Desde entonces, intenté corregirlo sin éxito, hasta que esta mañana, bañada la mente con una inexplicable lucidez (estos accidentes suceden raras veces y deben ser celebrados), me di a la tarea de corregirlo. 

Como no puedo darme el lujo de esperar a conseguir financiamiento para publicarlo en edición impresa, he decidido regalarlo en la red, vía Blogger, Taringa!, Facebook, etcétera. El libro, que el año pasado renombré como "Pequeña Extinción", puede ser descargado en formato PDF desde el link siguiente a partir de hoy:

DESCARGAR LIBRO "PEQUEÑA EXTINCIÓN" DE HANZEL LACAYO

Son libres de compartirlo con sus amigos, subirlo a plataformas, enviarlo como sofocante Forward Message y más, aunque no creo que muchos estén interesados en ello. Me complacerá mucho que se tomen el tiempo de bajarlo y leerlo.

El libro, básicamente, respeta la idea original de fungir como una serie de poemas a manera de soliloquios que expresan el desamparo de un hombre tras ser abandonado y el proceso que conlleva a padecer esa pérdida, sus reflujos y transformaciones. Un libro bastante personal, no por protagonizarlo, sino por servir como cable de canalización.

No es rigurosamente secuencial, si consideramos los términos convencionales de lo que se espera de un poema épico o con trama; de hecho, la mayoría de poemas pueden leerse como independientes unos de los otros, pero lleva un hilo implícito, claro y asequible.

Espero que les guste. "Pequeña Extinción" será, quizás, el libro más accesible de mi parte que verá la luz, y su lanzamiento se hace oficial a partir de hoy. Lo iré dando a conocer poco a poco en los diversos medios y tal vez merezca algunas lecturas, pero ya habrá tiempo de confabular.

Habrá que barrer con ciertos paradigmas de lo que en sí implica una publicación oficial, pues muchos escritores se rehusarían a que alguno de sus libros fuesen publicados en la red por considerarla una vía informal, pero los tiempos cambian y no quiero quedarme atrás.  

He ahí, pues, mi humilde obsequio.

Hanzel Lacayo 

6.17.2009

Tu nombre es la única cosa que sé acerca de Bruselas


Tu nombre es la única cosa que sé acerca de Bruselas. Mientras llueve, en mi mente te pronuncio como un cántico celeste. La lluvia, copiosa, hace que el techo cobre vida, como un metálico monstruo que se ha plegado en mesurado zinc y bien pudiera hablar en el lenguaje de tus dedos, cuando acarician mi cabello mojado y hacen que la pesadumbre de la madrugada espese completamente como los huesos de mi cráneo, convirtiendo cada uno de los fragmentos de felicidad en estrellas irrecuperables, tornando el sudor en el más dulce licor y la más inexorable fachada de rostro perplejo en la más inofensiva de las flores carnívoras.


—¿Vas a venir a Bélgica?
—Aún no lo sé; pueda que tal vez…
—¿Cómo no lo sabes acaso? Si me eres leal, deberás seguirme siempre.
—¿Por qué habría de serte leal?
—No lo sé; me pareció una buena excusa.

El olor de tu cabello ha quedado sellado en mi almohada. Así lo has predispuesto. No quiero que desaparezca. Por eso debía llover esta noche, para dar un sentido de perfume denso a tu cabello, que es casi como si la música fuera urdimbrada en finas hileras de castaño puro, incapaz de ser dorado por el sol. Los rayos tristemente rebotan cuando te incorporas en el viento, mientras cortas el espacio con frases infinitesimales de tus ojos, que callando, me llaman a tu encuentro. Tu piel es el agua esta noche; no la lluvia.

—Tranquilo, no voy a leer lo que estás escribiendo.
—¿Por qué?
—No lo sé; pareces incómodo.
—No me incomoda escribirte.
—Durmamos, y así podrás seguir... Si duermo por lo menos cuatro horas, estaré bien.

Me gusta pensar que soy pequeño entre tus brazos, que como un ave muerta me tomas para no soltarme nunca, y que de tu calor austero vivo como del sol en la cúspide del cielo, sin extrañar el sabor salado de los peces, la dulzura escueta de una fruta, semillas que son tantas para amar por su recuerdo a sus mil y un cerrados ojos todavía a su corteza conflagrados. Si por estar tranquilo pudiera dormir para siempre, quisiera ser una piedra de tu tumba, resistirlo todo antes que alguna mano conocida me arranque de ti. 

—No escribía algo así desde hace años.
—¿Desde la última vez que te enamoraste?
—Desde la última vez que empecé a olvidar.
—¿Y si no vuelves? ¿Y si no me sigues?
—Lo pensaré. Es muy temprano aún para cerrar el Paraíso.

Quisiera detener este momento, y no podré. Quisiera, aunque sea, una gota de tu encanto poder retener, tenderte telaraña y vivirte con mil pies, ya no por el empeño de hacer perdurar lo tangible, como algún día se vive a cuestas de una mano, y no nos desolla la ausencia posterior, sino por incendiario clamor, júbilo efímero, oro que no dura y se hace polvo entre las manos. Te prefiero por ser en el barro. No te doblegues. Acércate a beber: fuego en mi agua. Mi motor te será fiel hasta en el más ígneo pensamiento, como soldado a reminiscencias de patria en una guerra contra el tiempo. No te vayas ni te sueltes. Es hora de que nos dejemos soñar.

—No te preocupes. Estoy en Bruselas y es el año 2010.

Hanzel Lacayo

6.11.2009

Fragmento de "El Paraíso Anterior"


(...) "Esa tarde Dios entró a la cueva sin avisar, haciéndose transportar por un carruaje de bueyes alados con rojos ojos infernales, que entonces no tenían el significado que ahora tendrían si, en un repente, Dios descendiera del Cielo mismo con una impronta de ese mismo carruaje, y durmió a Adán con un polvo de sirca y miel cristalizada que molió entre las yemas de sus dedos para que delicadas moléculas de su piel etérea y su sudor sacrosanto colimaran los ingredientes en una suerte letárgica de hechizo.

Clavó meñique e índice en las costillas de su hijo, y haló, haló y haló, hasta que la costilla, casi tan lucia como colmillo de mamut, refulgió irreprensible ante su semblante anonadado, refractando la imagen de su rostro inclemente sobre la pieza única. En el hueso, vio su cara irradiar en demasía curiosos destellos de soberbia y vio que este era un indicio de que la existencia de Eva era algo más que bueno. De otra forma no podía suceder.

La propia invención de Eva lo llenaba de júbilo cuando procurar éste es casi siempre imposible para un dios, pero para él todo era posible, y sopló, sopló, sopló, dentro de la solidez de la costilla, y cantó, cantó, cantó, dentro de la mudez de aquel falso cuarzo, y ordenó, ordenó, ordenó, al espacio medular de los cuantos, que Eva surgiera de ese hueso, toda carne, uña y cabello, y mandó a poner jugo de caña en sus fluidos, y a malear hilos de oruga para diseñar la capa de la piel, y un tanto de brea de los pantanos para dar el candor necesario a la cabellera impetuosa, y juntando uñas de índice y pulgar haló y haló y haló, hasta que pezón irrumpió donde en Adán sólo vislumbró llanura, y porque en el fondo de sus vísceras celestes consideraba el apéndice fálico como un vulgar señalamiento de su error, lo redujo a dos semillas ovaladas, carraspeando en la entrepierna como si se tratara de una trompeta que anunciara la llegada de una mesías, formando las delicadas trompas de Falopio y el ancho ánfora del vientre.

Así nací, según especuló Adán, quien alcanzó a ojear un poco de los artilugios de Dios, quien fue entonces la primera semilla de la manzana. Cuando abrí los ojos, Él ya se había marchado, y la primera imagen que avasalló mis ojos fue la de un vívido creosonte con cuerpo de gabarrero, fortalecido en la visión de una creatura tan similar como diferente a él, y mi primera palabra fue un balbuceo de vida que en lenguaje de aquella edad nebulosa debió significar algo glorioso. Sobre la arena morena de la cueva, que se hallaba próxima a un arroyo, mi sangre empezó a correr y la piel se tensó como flecha a un arpón, y mi lengua adquirió rectitud como un cadáver que sólo pregona podredumbre y, sin embargo se levanta entre los muertos, entre aquella fascinación de las bestias que, enfiladas circularmente alrededor del perímetro de la última creación de Dios, mugían y grajaban, rugían y pululaban en una sinfonía estruendosa que hacía temblar las cimas de las montañas y crujir las cáscaras derretidas del fondo de aquellas tierras.

Pero fue la sola mirada insaciable de la belleza, la que hizo borrar el efecto avellanador de todo aquel ruido al que Adán parecía estar ceñidamente acostumbrado: la incisiva y vigorosa mirada de la serpiente, el animal más fascinante que había visto sobre aquella la faz ultraterrena." (...)

Nota: Fragmento de otra novela dejada en stand-by, "El Paraíso Anterior", una completa parodia del Paraíso.

Hanzel Lacayo

6.10.2009

Carta sólo para vos


Te quería decir algo. Si no sabes quien eres, mira la fotografía y lo recordarás. Como no quiero que nadie más lea y no me atrevo a escribirte al correo, guardé el mensaje en un archivo comprimido al que le puse una contraseña dentro de otro archivo compromido. Sólo tú, creo, conoces esa contraseña. Es mi "comida favorita" (siempre te pareció algo ridícula), compuesta por 3 palabras. La primera palabra empieza con la letra "p", la segunda palabra es la preposición "con" y la última letra de la tercera palabra es la letra "a". Cuando la tengas, la escribes toda junta, en minúscula, pues te la pedirá cuando descomprimas el segundo archivo. Puedes bajar el mensaje desde la dirección siguiente: "http://www.mediafire.com/?rymzl5yjaez". Ahora, cosa que no creo: si acaso llegaras a leer el mensaje, debo decir que no es necesario que digas nada. Igual, sé que no lo harías. Puedes llamarme y quedarte en silencio, y sabré que eres tú, y será... hmm, interesante. A pesar de todo lo sucedido, me siento muy feliz por ti, y eso, para mí, es suficiente.  

Hanzel Lacayo

6.08.2009

Bocetos de Diálogos de "La Identidad"


Existió un momento en el cual tenía una novela bastante avanzada. Se llamaba: "La Identidad", y trataba sobre los inusitados encuentros de dos jóvenes que lucían exactamente igual. No eran hermanos gemelos, sino uno solo: ellos mismos, copias de sí atrapadas en el sueño de un tercero (el original), que se hallaba en estado de coma y quien estaba a cargo de soñarlos.

Hubo un momento en que también me dediqué a preparar bocetos de diálogos entre ambos, que posteriormente refiné para insertarlos en la novela, sin embargo, tras el inevitable formateo de mi laptop, perdí para siempre los avances, y todo lo que quedó fue la primera versión de los bocetos, que ayer, por casualidad, encontré en mi memory stick, junto con un borrador de los primeros cuatro capítulos.

Para depurar el hiriente sabor que debó en mí tener que decirle adiós a la novela (por ahora), he decidido compartir los bocetos. Pueden descargar el archivo del link siguienet:

Bocetos de Diálogos de "La Identidad"

¿Por qué hago esto? Porque los estuve leyendo y me gustaron. Son sencillos, ingenuos y honestos. No sé qué se me pasó por la cabeza cuando los escribí; no siento que haya sido yo. Si alguna vez lo fui, quiero ser ése de nuevo. Ojalá les guste.

Hanzel Lacayo

5.21.2009

Clara Grün: Arma Perfecta, Crimen Perfecto


Confieso que tenía alrededor de dos años de no comprar un disco original. De hecho, el penúltimo que adquirí fue "Pildorita del Caos", y resulta grato reincidir nuevamente en la hazaña tras haberme apoderado de "El Arma Perfecta" (2009; Mokadiscos), un disco más homogéneo, perfilado y frotal, como lo define su autora, con el que sale a cazar con arpón al pez grande; con algunas piezas más rockeras y una medida exacta de diversidad estilística, no abandona la unidad sin dejar de ser plural y florece de la pluralidad para construir una copa homogénea de poesía que parte de opuestos, paradojas y antítesis. A veces su piano puede hendirnos y a su vez, resultar tan aprehensivo, que no sabe uno si pendular entre el levantamiento o la introspección.

De fondo sugerente, con intervenciones líricas bastante poéticas, ricas en símbolos, imágenes y una versátil, ingeniosa semántica, Clara nos conduce a lo largo de 12 canciones por un viaje múltiple dentro de un contexto intimista que no lo confiesa todo, mas lo entrega a la tela de la sugestión en color, textura y sabor. En sus líricas, los opuestos se toman de las manos para crear preciosos sistemas binarios: el fuego, el mar, los árboles, que al ser deshilados en imágenes se van entramando armónicamente en un collage de expresiones de frustración, desesperanza, desapego, noluntad y un sinnúmero de conceptos del haber diario de los que somos ineluctablemente víctimas.

El disco da inicio con "Mr. Cínico", presumible primer sencillo de EAP, que ya está sonando en las radios. He de decir que los arpegios en piano rememoran a "Wichita", un demo de Clara en inglés que anduvo circulando por manos abstrusas hace algún tiempo atrás. Se trata de una pieza enérgica, veloz, cargada de tensión interpersonal, cuyo fondo podría ser el equivalente a Barbi en PDC, retocado con un pomo de mesura personal, en que Clara toma conciencia de cómo la displicencia de su blanco la volatiliza, claro está, sin hacerla perder el control: “Yo sé que te cuesta sonreír / Mr. Cínico de humor bien entrenado / Todo está fríamente calculado/”.

Si bien la melodía de "Nota Suicida" no es tan depresiva como uno sospecharía, entraña un discurso desesperanzador. Deviene en expresiones que surgen de presiones no explícitas a las que Clara no desea ceder. No ofrece indicios de cómo; mucho menos del contenido de “esa nota letal”, más exclama: “la nota suicida del día que vendrá / dice que todo acaba en el mar”. Es una canción sujetada a la renuncia, a la noluntad por cumplir, satisfacer, conformarse: “Fortaleza de papel en un mundo en llamas (…) / Soy el péndulo y la historia me reclama”.

"A Sangre Fría", más calmada en comparación con sus predecesoras, da la clave de la atmósfera del disco: “el arma perfecta, quejarse de lo que no fue / cuando las flores son cadenas con aroma de ayer”; una canción cargada de sinestesias, juraría sentir la frialdad de la sangra en ella, el aroma a hierro vencido, la tersura a flor añeja, en que Clara lamenta fríamente lo que es irrecuperable por haber acaecido, posición desde la que opera para configurar las aristas temáticas del disco.

"Mundo de Papel", cuyo demo en piano filtrado en la red es reminiscente a alguna que otra canción de Regina Spektor, es una de las piezas más versátiles del disco. Despunta con un toquecito electrónico de ambient que luego se estructura en un redoble militar de cuyo desarrollo los violines toman la batuta; algo de actitud de tango tiene, sin rallar en su arquetipo. Es una canción muy fresca, en que nuevamente conviven elementos antagónicos: “Quiero verte al despertar sin nada que perder ni nada que decirnos / pero con fuego en la boca en mi mundo de papel”, nos confiesa.

"Cada Vez", por su parte, es la canción que más apela a la taciturnidad en EAP. Aún recuerdo aquella ocasión hace varios años atrás en que Clara, en el Shannon Bar, mencionó en una plática de mesa que había que “chimar/patear la oscuridad hasta que sangrara luz”; y en su canción nos enseña que aunque ese eso nos tome la vida en el intento, no tenemos de otra: la sola misión de coexistir bajo el marco de contextos imposibles puede ser nuestro único verbo imperativo: “como quien le prende fuego al mar”, nos dice, sin dar pautas sobre el inicio del acometimiento de la empresa perseguida ni concretar un final aparente de la misma, únicamente: emerger de cualquier punto en el tiempo, titilar en cualquier espacio de la brecha, pero jamás llegar a tocar, jamás llegar a aprehender el horizonte… Definitivamente, una de mis favoritas.

"Fuego en mi Agua" retoma de nuevo el binario antitético del fuego en el agua, quizá evocando una intencionalidad por la depuración, una transformación de sí tras abrirse tal a cómo es en realidad. "Entre el Cielo y el Mar", la canción más relajada del disco, también nos traslada a ese deseo de cambio: “Ya no quiero mentirte más / ni enredarme con todo / lo que te he prometido hasta ahora.” Sin embargo, el espectro de optimismo, aunque honesto, no señala un hallazgo de consumación. Queda a la imaginación, pues, inventárnoslo.

Por su parte, "Hilo Conductor" (¿Cepillín?) es una rola poderosa a lo ska/punk/rock con viscosas menas de bajo remarcado y todas las etiquetas a cuya mención Clara es refractaria; es el mecano del extremo en el disco. Debo decir que extraño el órgano circense del demo, pero el sabor a tripeo jubiloso se preserva: “Vengo yo, digo qué tal / vos verde, te acercás, / un múltiplo de dos rima con vos y yo / y mi pecho pega un grito de salto mortal”. ¿Es al fin ésta una manera fresca de inquirir musicalmente en el modismo nicaragüense sin caer en lo panfletista?

"Sólo Soy", que fue el primer demo que se dio a conocer del EAP allá por Enero (el demo no dista tanto de la versión final masterizada) también nos habla de cerrar un capítulo, sin embargo, se reafirma desde una postura individualista: “Y sólo soy, y sólo soy… /Tonto, idiota, no todo gira alrededor de vos (…), y alude a un triste final: “Sólo veo el reflejo de migajas que me guían hasta el fondo, el fondo del mar… Sutil y sin conmiseraciones, una ternura oscura la envuelve.

"Plegaria", canción adaptada para piano, es la única canción que no fue escrita por Clara Grün; de la autoría de Katia Cardenal, Clara se encargó de adaptarla al piano y, sin desliz figurativo, dispara un aliento de luz desde su oscuridad, en la cual la muerte no se toma con sentido literal: “Si no quieres verme así / Márchate, dejando un beso / tallado en mi sepultura (…) / Y hoy pretendo renacer, renacer, renacer…”; ideal para recrear esas dificultosos rituales de cortes de ataduras.

"Tempestad", otra canción enérgica, imprime ese gozo casual del encuentro inesperado con alguien que siempre nos hace dubitar en torno a decisiones de un pasado que ha quedado abierto, común entre dos, que resurge después de meses sin encontrarse. A todos nos ha pasado, y a todos nos ha dado en el hígado, sea pues: una hermosa efigie del secreto tempestuoso que amarramos con otros dentro de un referente circunstancial: “Me pretendo convencer que nadie te hace tanto bien/y que fue casualidad el encontrarte así no más, / sin rimar, con el fondo de Gauguin, / el acorde Phillip Glass, / la añorada tempestad”; referentes que escapan a la casuística y que en el haber de Clara son de vital protagonismo.

Para cerrar EAP, no puedo pensar en una pieza más certera y avellanadora como "31", mi canción favorita del disco, a pesar de lo lacónico de ésta. ¿A qué puede hacer referencia la cifra: ¿a una edad? ¿a una fecha?). Clara no deja pistas. Sólo nos dice que: “En la calle vieja de mi piel sos esa grama en el cemento / que brotó de alguna grieta fecundada por nuestro silencio.” Suspiremos colectivamente y entrometámonos un poco en la privada piel de esta viva confesión; bien noir, bien Clara y desanudada, la reconocible Clara de "Blue" y "End Story". Sólo debo apelar: ¿por qué dejaste fuera "Anticristo"?

En conclusión, no pueden perderse este crimen perfecto, minuciosamente cocido para dar a luz, sin exagerar, uno de los discos más frescos que he oído en lo que va del año. Les dejo las 2 canciones que Clara ha dado a conocer desde su página. Estén pendientes de su lanzamiento.

Tracklist:

Mr. Cínico 4:13 (Descargar)
La Nota Suicida 3:46
A Sangre Fría 4:15
Mundo de Papel 2:10
Cada Vez 4:37
Fuego en mi Agua 2:49
Entre el Cielo y el Mar 2:25
Hilo Conductor 2:50
Sólo Soy 3:31
Plegaria 3:11
Tempestad 3:47 (Descargar)
31 1:22


Reseñado por: Hanzel Lacayo

4.28.2009

Greatest Story Ever Told

4.14.2009

Querida oscuridad...


Querida oscuridad: ¿Por qué me abandonaste? ¿Por qué encendiste tu delicado rubor y te forraste toda de mejillas en un día de sol? Era tu turno de pagar, era tu turno de ofrecer cortes de sombra arreciándolos sobre mi cuerpo, el rugir de un río que a su fondo me llamare a ser parte de sus rocas muertas; cárceles para gigantes, al rojo vivo las saetas, que una a una mis órganos atravesaren, cuando dócil y convaleciente, saliera de mi cueva para ser encontrado con ellas en medio de tanta luz efímera. Siempre a ti fui un fiel verdugo. Ahora sólo soy otro payaso adicto al opio de tu carnaval celeste.

Querida oscuridad: ¡Cómo agriaste en mis nubes! Borraste de mi mente el carácter duro de lo afín nocturno. ¡Cómo despejaste mis tinieblas! Y trataste las espinas como rosas, y diste a la guerra un sentido de paz tempestuosa. Me enseñaste a sonreír como un extraño y a convivir similar: a parecerme a los otros, a cantar como los otros, a saltar y divertirme como los otros. De mis cáscaras me despojaste, y de mis tañidos, de mis gruesos libros y al forro que en el espíritu a ellos procede como una armadura escarlata que se lleva bajo la piel.

Ahora estoy desnudo en mi pelaje como cualquier animal del bosque. Los pájaros, entonces, se atrevieron a posar en mi ventana; recitaron los mil y un trinos ante los que me ensordecí por tantos años. Logré prestar atención, seguir el hilo de sonido por el forraje denso. Vuestro canto hizo que la mena brillante de la profundidad emergiera zurcida en cristales, pero: ¡Oh, delirio! Tener que descubrir que sólo era sal terrena…

Porque estos diamantes son sólo laca reunida, y qué se puede esperar del destino si no corta los metales. El gallo, ante la navaja, una mañana se inclina; su cabeza decapitada se convierte en un símbolo; este símbolo, a su vez, en una leyenda. Es posible, quizá, volver a nacer, pero sólo ha de morirse con honor una sola vez, y desde esta muerte privativa, querida oscuridad, con inasible felicidad, desesperanza e insensatez, me pregunto si algún día volverás.

Hanzel Lacayo

4.07.2009

Un poema: a propósito de Semana Santa...

Como la corrección de mi último libro "En garras de nada" va muy lenta, lo cual me impide empezar un nuevo proyecto literario, decidí ejercitarme un momento en el ardid para no dejar ensarrar el Ars y escribir un poema. Me pareció justo ornamentarlo con una intervención de PJ Harvey y John Parish ("Pig will not"), que me acompañó durante este breve momento de placer matutino.

Eucaristía


1

¡Oh, Padre misericordioso!

Uno a uno, los niños fueron cayendo;
uno a uno, los impolutos cuerpos.
De ellos te armaste, sangre en tu hueso,
la más jugosa falange con que dictaste:


No se lo digas a nadie.
Apenas dio inicio la cena.


2

Tomad y comed todos de Él.

A como os atragantáis con las hostias.
A como secáis la fuente de vino.
A como percudís el óleo difícil de erradicar
de vuestra conciencia briosa.

¡Bien que hasta raspáis con espátula y no brilla!

Quizá convenga usar la lengua,
la tersura misma de sudarios,
los colmillos, las pezuñas, el forro de la Biblia.

Nada más grueso que la ley del mundo.
Ningún filo imperioso como su ruptura.


Porque ésos son los cuerpos
que serán entregados a vosotros.


3

Desde el cuello hasta la baja espalda
describisteis la sagrada curvatura,
tensaste cada gota de su agrio sudor de lima.

Vuestro aliento espesó sus semillas.

¡Tragad! ¡Tragad! ¡Tragad!
Paleta, morcón y morcilla.

Haced esto, lactante, en conmemoración mía.


4

Fundidlos a sus cunas.
Si hay tiempo,
dormidlos.
A todos vetad el ingreso
en esta fiesta de cetros y cuernos.

Anunciamos su muerte.
Proclamamos nuestra resurrección.


Sus domesticus, Sus scrofa
:

¡Roed Lejos!

Hanzel Lacayo

3.03.2009

Derecho de Respuesta a Jozefina Argüello


A propósito del Artículo: "De las vacas sagradas... se hacen las mejores hamburguesas" publicado el día 28 de Febrero de 2009 en ElSoca.org, el Sitio de los Socialistas Centroamericanos, debo felicitarla, Jozefina. Me deleitó su ironía (en esto debo ser, como usted, bastante honesto, pero también veraz) y dado que no es la primera vez que se ha escrito sobre ello ni será la última, quisiera decir, para empezar, que mi nombre lleva una "z", no una "s", sea pues: Hanzel, y Lacayo mi apellido; por eso la llamaré Jozefina.

Opino que manejó una percepción errada en relación al tipo de poetas que participan en el Festival. No es lo mismo pensar en la élite como organización (lo cual es válido en este caso) que en poetas de élite (que son muy pocos, al menos, a nivel internacional, y no tienen responsabilidad de ser invitados al medio que los catapulta). La mayoría de poetas internacionales no lo son, y dado que se trata de un Festival "Internacional" de Poesía, debo afirmar que más de la mitad de éstos no pertenecen a esta última denominación: en especial, los centroamericanos, algunos sudamericanos, que carecen de difusión y recursos para la promoción de sus obras; ni qué decir de los poetas jóvenes provenientes de Dinamarca, Austria, Reino de Bahrain, Croacia, entre otros, relativamente jóvenes y con menos de 3 obras publicadas, al igual que la mayoría de poetas contemporáneos en Nicaragua. No son muy distintos de nosotros en ese sentido.

Me parece injusto catalogar un Festival como elitista únicamente porque se invitan a ciertos nombres de peso pesado y porque ciertos poetas nicaragüenses lo organicen: ¿acaso alguien ha puesto atención a los demás poetas, ciertos marginados, pertenecientes a minorías locales en medio de profundos océanos y regiones desérticas, y usado su cerebro para extraer los zumos de estas voces y desenfocarse por un rato de los consuetudinarios? ¿Salah Hassan, Lelawatee Manoh Rahming, Rita Malhotra? Son hombres que no nos suenan, muy valiosos, no obstante, y abarcarlos a todos, es cierto, no procedería de manera provechosa: son muchos y siempre los serán como para que, efectivamente, ciertas denominadas "vacas sagradas" no pasen desapercibidos en los actos y se roben un poco de la atención comunal a causa de un nombre que han engrosado en la agitada historia.

¿Pero no es esta élite la que organiza un espectacular evento de 6 a 7 días de acceso gratuito para miles de nicaragüenses y extranjeros a quienes se pone en contacto directo con la poesía, la música, las artesanías y las expresiones folklóricas nicaragüenses? Todos comen de la susodicha vaca y bien que sea, pues, para lo que alimenta el alma, según creo.

Ahora que me perturba sobremanera que todavía existan personas que piensen que existe la poesía joven. ¡La poesía joven no existe, Jozefina! A como no existe la poesía vieja, si bien, no será, por cuanto se avoque a alguna corriente literaria o encaje en una datación histórica; esto obedece a una simple nomenclatura generacional y no a un recuadro de trasfondo estilístico. Lo que existe es, pues: poesía escrita por jóvenes, o poesía escrita por viejos, y bien que esta es una gradación diferenciada que nada tiene que ver con asuntos literarios, sino generacionales. Nos insulta que nos digan que escribimos poesía joven: ni siquiera el Festival nos tilda de tan ominosa manera. Por algo el espacio se llamó: “Lectura de Poesía de Jóvenes Poetas”, no lectura de “Poesía Joven”, y esto hasta la vaca más pérfida lo entiende.

Dentro de dicho espacio, pienso que fue muy osado decir que los cuatro estemos tomando al pie de la letra la lección del mentor “Chichí” Fernández o bien, formando un círculo cerrado y excluyente. ¿De qué círculo habla, Jozefina? ¿De qué se vale para meter leño al fuero de nuestras influencias? ¿Nos conoce plenamente? A saber, ni Irving Cordero, Madeline Mendieta, Francisco Ruiz Udiel ni yo pertenecemos a ningún círculo del que podamos excluir a nadie. ¿Acaso nosotros tomamos las decisiones acerca de qué poetas jóvenes invitar al Festival?

La respuesta es obvia, y como poetas con identidad autónoma no seguimos las lecciones de nadie. La tal bienaventuranza de la que dice que “gozamos” puede deberse a que, como miembros del Comité Organizador contemos con un espacio para leer nuestra poesía. Esto pasa en casi todos los festivales de poesía internacionales, cuya Directiva y demás integrantes dan a conocer su poesía a los invitados. Es casi un ritual. ¿Hay algo malo en ello? A esto sumamos una selección de poetas jóvenes no exhaustiva, muchos de los cuales se muestran refractarios a leer por factores de intolerancia o automarginación, pero hay una periferia de la tolerancia que se respeta, como se puede ver, bastante preclaro en las diferentes opiniones emitidas, como por ejemplo, las de Alejandra Sequeira e Irving Cordero.

Hay un resquicio para la oposición y el único ojo para valorarla será desde una perspectiva de calidad literaria, porque al final, no todo lo incipiente es oro ni lo sagrado eminentemente materia fecal. En lo personal, me atrevería a decir que a la mayoría de poetas jóvenes no les importa. A mí mucho menos y no pierdo tiempo en gastar mis energías con ínfulas de grandeza que no me procuro. Empleo esa energía eminentemente para escribir.

Creo que nuestra generación goza de suficiente arrojo en ese sentido: nuestra única responsabilidad es con nuestra obra poética, gestada en nuestra propia individualidad, y capada de cualquier gradación que implique sentarse o no a la sombra de una vaca o andar errante por el desierto mediático del país. La mayoría tenemos nombre propio, nos ha costado mucho conseguirlo, y no lo hemos hecho dentro del marco del Festival. La exhorto a que se informe más sobre nuestra generación, Jozefina.

Para finalizar, debo decir que en mi poema “Eva, la Nueva” no hablo de estar a la altura de los poetas consagrados (nunca escribiré sobre algo parecido). Ni siquiera hablo de mí mismo y utilizo el género femenino para recrear una "voz legendaria" (jamás mencioné un referente generacional). En el poema hablo exclusiva y claramente de la emancipación de Eva con respecto a la atadura nominal de la manzana, que la coloca como un ser subordinado en la naturaleza: por eso ella debe fermentar y no madurar, a como usualmente sucede en las Escrituras. Por eso ella es "la primera sidra".

Me resulta indignante que haya alterado el significado del poema para reforzar el aura de su artículo, en especial, tratándose del poema más simple que jamás haya escrito. Me parece algo grave; no se le hace esta grosería a un poema. Aún así, ha sido grato leerla y desmantelarla. Nunca olvidaré su nombre y el título de su artículo. En realidad, las hamburguesas de soya y pollo son más saludables, pero en comparación con las de las vacas sagradas son más perjudiciales las amarillistas.

Hanzel Lacayo

P.s: Por cierto, el siguiente Festival estará dedicado al poeta Azarías H. Pallais, para cerrar el triángulo de los "3 Grandes después de Darío"; luego a Rubén Darío, y así sucesivamente...

Fotografía: De izquiera a derecha: Ali Al Jalawi del reino de Bahrain; Ahmed Al Shahawi, de Egipto; Mario Bojórquez de México y yo.

3.02.2009

Happily Tired After


Después de la debacle, no tuve alternativa más que hacerme amigo de las ruinas. Empecé a hallar dulzura en las vetas de metal sarroso, empecé a hallar imperios en el ojo del polvo que me veía como si pensara: Pobre niño muerto, perdió su amor para siempre y ahora quiere aprender a volar enteramente alado de vendajes. No sabe que morirá antes.

Después de la debacle, quedé sumamente cansado, mas no por ello dejé de proferir la sonrisa más flagrante, el semblante menos mustio de entre todos mis semblantes, y no sé si he sido diestro en engañarlos, pero sí he logrado decirles, como si a través de mí un gran dolmen hablara: Ya ven que puedo parecerme a ustedes. Debajo de la piel, nuestros cráneos son iguales.

Pero yo no quiero saber más acerca de las muertes y los cráneos colaterales. Aún vives y mi mano recuerda cuán pequeña tu cabeza entre mis brazos se sentía. Quiero olvidarme de ti para siempre; añadir el último toque a la decesa parafernalia que atizamos como si en los fuegos desde siempre hubiéramos vivido, anticipándonos al Infierno; vestirme con el blanco que alguna vez mi madre caldeó para pintarme un camino que no seguí porque, a plena luz del día, me parecía tan oscuramente desafiante, más desafiante que perseguirte, más desafiante que abandonarte, más desafiante que decirte cosas que tampoco quisieras saber, en realidad, por razones que sólo comprende la poesía.

Después de la debacle, he debido pensar que la paz sobrevino de repente. Lo cierto es que no tuve tiempo para sujetarla. Desde entonces, me he sentado sobre las crines del viento a esperarla, pero no regresa hasta mí. Como la paz, mi espera a diario se segrega, y como tú, se disipa, innombrable, serpenteando en el desierto, esperando que se trague el mar lo que no ha podido retener el cielo, lo que no vendrá y ya me habrá cubierto para cuando decidas deshacerte de mí, en cada báscula de tu sangre, en cada futura célula.

Hoy no sé qué soy. La palabra hombre es más sobria. Al menos, un animal... Pero no se trata del instinto. ¡Te preguntas de vez en cuando lo mismo? Di. ¡Qué fue de ti en la debacle? Como sea, haz conmigo lo que no hayas hecho contigo, y déjame olvidarte en paz.

Hanzel Lacayo

Fotografía: "As into the Ouse" (2009) ©

Fotografía: "As into the Ouse" (2009) ©

12.31.2008

CULTURA LIBRE VOL. 2


Esto lo debí haber colgado hace un mes, pero me venció la gravedad en las gónadas. Sin embargo, el año todavía no acaba. Bájenlo y léanlo.

También los exhorto a visitar el Blog de Cultura Libre: http://somospuente.blogspot.com el cual aún no he visitado todavía, pero quizá si ustedes lo visitan primero me pueda sentir un poco motivado a hacerlo. Es broma. El diseño está a cargo de mi compadre Alberto Aburto.

Hanzel Lacayo

BAJAR - Cultura Libre Vol. 2

12.29.2008

Hasta Cuándo

Señor/a que osó dejar un comentario a manera de imprecación en mi entrada del 11 de julio del corriente año, la cual llevaba por nombre: Una vez más: Luis... :-/ y otras observaciones:

Debo decirle que el Luis al que me refería en el Post no era mi padre (Luis Lacayo) sino otro Luis (un desconocido, como me serví en aclarar). ¿Acaso escribí algo en el Post que le haya hecho pensar que el Post era contra mi padre? ¿Se tomó el tiempo de leer el Post de principio a fin? No lo creo, señor/a. Usted se ha confundido.

Sin embargo, aprovecho para aclararle que nadie se roba la vida de nadie. Es un error versar las razones de los altibajos de alguien en las hojas de vida de los demás. Cada quien es responsable de la consecuencia de su propia carne y quizá debería dedicarle un poco más de tiempo a las fibras de la suya, de donde creo, hay mucho qué halar.

No he condenado a nadie. Se condena usted mismo/a al imprecar de tal forma. Pero opino que no podría aspirar a tanto, ya que, en mi opinión, quien se condena siempre resulta ser alguien muy dichoso, y el acto de la condena, incluso para quien se haya terriblemente perturbado, es un arte que requiere de mucha sabiduría y mucho tacto. El mundo es un hecho, y los hechos, crudos y relucientes como el cristal, son los que valen al momento en que uno gaste su vida reflejándose en ellos o traspasándolos.

A mi padre lo respeto mucho, y no me he expresado mal de él en mi Blog. Actualmente nos llevamos bien y nuestra relación se ha fortalecido. Es usted quien se ha expresado mal de él y de sus allegados. Es usted quien merece ser recriminado/a. Por esta razón le desprecio secretamente.

Si cree conocer mis miedos, su fuego destella a un millón de años luz y ha llegado tardíamente a colmar mi retina. La mayoría de mis temas en el Blog cumplen estrictos propósitos literarios, salvo cuando la barrera personal no lo permite. Su reacción me hace pensar que usted es capaz de creer cualquier cosa menos en la práctica de la objetividad.

¿Conoce acaso usted la dimensión de mis miedos? Para mí ha mostrado harta destreza recusando sobre los asuntos de la carne de los demás como para atreverse a juzgarme. Contradice los principios religiosos en los que usted sí cree. Yo no le guardo rencor a nadie, señor/a. No estoy resentido con nada, vivo o no. Lo que usted dice es totalmente absurdo. Si le aterran mis fotos y el contenido de mis poemas, visite páginas más decorosas o vaya a recrearse en la Iglesia.

Sin embargo, agradezco el esfuerzo que se tomó en aconsejarme, aunque no tenga nada que digerir en su plato que alguien más sustancioso no haya podido inferir por su propia cuenta: que prefiero comer con la mano; que no quiero ser servido en porcelana; que prefiero la mugre de las uñas y el sabor salado de las células muertas antes que el sabor raquítico del protocolo del tenedor...

Lo que le respondería lo escribí ya, sin intención de causar presagio, en mi Post del 29 de noviembre. Nunca fiaría los trechos de mi vida a una persona que se expresa mal de otra como usted lo hizo de mi tía, independientemente de lo que considere ésta hubiere hecho con su vida, la de mi padre o la de los demás. Parece ser que es usted quien está resentido/a con ella. ¿Por qué no tiene el valor de decirle en su cara lo que opina sobre ella o le escribe una carta? Se haría un favor a usted mismo/a. Pero lo cierto es que mientras estuve en U.S.A., lo que pude ver en ella fue una persona dispuesta a apoyarme en todo lo concerniente a mi mamá, y eso no tiene precio (para lo demás, no siempre existe Master Card), y hablo de un apoyo inmaterial, señor/a.

Aún así, gracias por visitar mi Blog y piropearme. Me gustó responderle. He llegado a pensar que, gracias a personas como usted, vale la pena seguir posteando una que otra bagatela de cuando en vez, pero estoy consciente de que debo enfocarme en lo que me compete: la literarura.

Por eso pronto subiré nuevos poemas de mi nuevo libro: En Garras de Nada.

Hanzel Lacayo

P.s: Le dejo un par de canciones del épico Third con cuyo contenido me identifico sobremanera:

Portishead -Nylon Smile.mp3

Portishead - We Carry On.mp3

Portishead - Threads.mp3

11.29.2008

Pequeña dictadura sinfónica


Que la paz esté contigo, Señor, si en algún lugar estás, si en algún lugar fuiste, y todavía te calzas, tenuemente, como en los hornos no se funde el pan y sólo se infla insensatamente tras no lograr fluir. Tan cierto como pueda ser mentira que todavía quede un poco de furor en mi vida, un espíritu pobre frotándose morbosamente contra el imperio más rico. Es el rebaño de los elegidos, siempre vivos, sonrientes, cual rojas bocas de fuego que no hallan asiento en el cielo. Por Usted enrollo mi lengua en mi caja de fósforos y pienso: debo esperar antes de que en mí pueda arder una astilla semejante a tal idea. Sería de un color celestial y monótono, ninguna comparación con toda la plata en la sangre que ha de juntarse con el polvo algún día, cuando ya no sea, y decir: al fin y adiós. Lo sé muy bien y no me aterra.

Perdónate, pues, por estar dentro de Ti a como yo me he perdonado por quedar fuera de mí: un espiral escalándose, cualquier basura que no pueda conformarse con ser nada menos que un fantoche del vano mundo, un vicho enjaulado en las sinuosidades de un círculo y que no se conforma con quedar sólo eso. A pesar de Darío, yo no persigo una forma que no encuentra su estilo, o el huevo que fue primero y las gallinas que fueron después, y que nada por nada detrás del espejo del conocimiento frieron en una sartén de las probabilidades. Es decir, porque si los Dos existen, antagónicos, no quiero tener nada que ver nada con ustedes. Absuélvanse por haber deseado más; por haber llevado en su viaje más de la cuenta, y déjenme de una vez por todas respirar mi sangre tranquilo.

Tanto tiempo tuve que abrirles paso por el aire como el gemido de una pistola, y el terror perdió significado en toda ala que quiso nacer en lugar de la espuela que, por ley, es mi impronta con su venenoso color a muerte. La verdad es que no soy tan oscuro como podrían pensar y que tampoco he perdido la cabeza en el filo del metal ni me arrojaría del tercer piso aquel. El día es claro y el océano, aunque gélido, ya no lacera mi piel a como un día, ustedes con todo su ejército y todas sus armas, sobre la herida la cal ardiente depositaron, entretejiendo pequeñas porciones terrestres de lo que yo nunca llamaría Cielo, ilusión del Cielo, capricho de los terrenos, cosas seniles que me enseñaron a creer.

Llevo mi casa conmigo a todas partes, y eso me basta: cargar mi soledad a cuestas como un hijo en vientre, ningún rey sin corona, pero la percepción de disfrutar de todo el oro efímero, incluso de toda mala interpretación que se dé de mí. Me gusta, realmente, que llueva de vez en cuando ácido sobre mi cabeza para morder talón de hierro en el oficio de cagarla como cualquier humano la caga, justo en ese instante en que todos están allá afuera creyendo disfrutar, oh, conmovibles, del verano, y no gastar el aliento de una llama en contradecir cualesquiera de sus apreciaciones.

¿Qué clase de poeta soy? ¿Debo insistir, señor-mujer anónima? ¿Debo quedarme a conversar sobre este aspecto en afiliación con sus dedos ignotos y reflejar mi rostro en el brillo de sus cuernos limados? Debo afirmarle que no se puede ser nunca un poeta responsable y, por tanto, mucho menos razonable, y que, aún con la desfachatez de todas las piras que pudieran convertir en ceniza las aspiraciones más egoístas y egocéntricas de un hombre, el interior de un poeta nunca está vacío, inclusive bajo la pesada sombra de cualquier persecución extraterrena, que no tiene dimensión en una mente capaz de seleccionar objetivamente a qué brasas prestar la atención debida, qué decoro o inmoralidad asumir.

No cabe el nombre castigo en este mundo. No me convida a creer que toda la tragedia tiene un móvil inspirado por una sobre-mente perfecta, latente en cada átomo, y bien que es justo precisar que todo átomo vibra y se sostiene en el vacío. ¿El mundo? ¿No es acaso un interesante collage? Una batidora expectante donde todas las mezclas se sujetan, y se crea y se destruye lo que no se crea ni destruye. No soy muy joven, verdaderamente no, para escribir notas tan escalofriantes, y no lo son más que ante el escalofrío natural y subjetivo de una cabeza con mil y ningún justificaciones para decir: oh, no escribe sobre amor para el prójimo, etcétera, etcétera.

¿Amor? ¿Belleza? Qué sois ante un regazo cálido, un abrazo propio que podría jurar, gime mi sello, el tiempo para gastar caminando entre extraños y todo lo que en esa brecha se queme ligeramente, ese buen fuego para arrimarse, seis manos amigas, un pedazo de una casa, comida efímera, vidas con propósito gravitando en derredor, guiones de los que no soy parte (y de los que tampoco quisiera), en que todos cultivan sus flores artificiales en el pasto verde, y el verde es todo lo suficiente, todo lo necesario, y la memoria de una madre, mi memoria, mía, mía, y no necesitar mucho para estar tranquilo, porque no hay felicidad eterna, oh ficción, y con lo que queda, tengo.

Por eso digo: no me atreveré a volver a nacer con sueños de amor y esperanza. Y mucho menos quiero ser un Rubén o un Carlos. Quiero ser, como dijo una poeta, “simple y llanamente”, Hanzel Lacayo. Y estoy jubiloso y fresco como una cicatriz recién hecha ante cualquier oposición u obstáculo, porque me gusta que duela mucho y es el único furor al que respeto, y cuando no duele es casi tan jocoso como una buena broma en tiempos del cólera amigo.

No hay terror, verdaderamente, en las cosas. Los ojos, bocas, manos suyas, son el terror. Haced con ellas buen fuego, si aún os queda leña para amaros u odiaros entre vosotros. Ya no vivo en aquel árbol que fue derribado, pero he hecho tablas bien macizas. Y creo que de esas tablas se trata, y lo que haré con ellas después; no lo sé aún, ni es hora para saberlo, pero las tengo firmemente asidas al lomo, y estoy esperando… ¿Qué más puedo desear?

Hanzel Lacayo

Fotografía: "Headless" (2008) ©

8.26.2008

Invitación


Pinchen la imagen para agrandar; la verdad es que aún no sé cómo hacer que las imágenes aparezcan más grandes por aquí. Ojalá den los acostumbrados nacatamales anuales. Llegad!

Hanzel Lacayo

8.11.2008

Monólogo Menor


Monólogo menor

Fue un gentil accidente.

Me supe grave cual discurso de padre:
Yo soy el mono hirsuto
que los óleos sacros domestican.

Domaron mi bóveda y ahorcaron mi talle.
Fresa de frenesíes en el consejo bíblico:
comes una, comes dos, y no paras.
Era como un hongo apocalíptico.

Yo saltaba cuerdas sobre líneas definidas;
inocencia de la golosina brillante
al fondo de sus rojas pupilas.
Una demencia de niño,
calcetas hasta las rodillas,
bermuda de mis puerilidades,
sentado último en la fila,
usted me decía, señor pederasta:

Alejado del padre de padres
tienes un aire inmunizante
que sofoca a todos mis niños.
¡Por el credo inmolarás tu sangre!

Entonces la filosofía
se empastó en mis páginas
como un injerto suicida.

Poco a poco, fui internándome.
Quebrantahuesos por uniforme,
el porte, el corte y los modos brutales;
pero tener a bien se puede,
tener a mal, presente:
doblar no se pueden
los metales más preciosos.

Yo vestí medroso el blanco prometido.
Nemoroso en mis fotos de quince,
talaron mi cofia más preciada.
Me extirparon de mi tierra flagelada.

(Gárgola: tú hubieras barrido
con garras y fauces más piadosas)

Fue un gentil accidente.

Luego fue el cáliz,
la civilísima oblea de arroz.
Nunca supe reducir mis malas sumas:
leche ácida cuajando en la conciencia,
en los nudillos, en el cuello
y en el coño del padre.

Olvidar era una fruta extraña
marcesciendo en la punta de mi lengua
que no decía nada si previamente no baldeaba.

Hoy por ti, mañana por nadie.

Yo soñaba con el pulso grávido y templado.
Usted ordenaba las cartas rojas en el asunto.

¡Libemos!
¡Aterricemos la carne!
¡Encendamos el raquis!

Tomados de las manos los niños
en fila india recitemos las oraciones,
ritual que inficione a los hijos.

¡Haced a la izquierda el crucifijo!

El amor dora en las copas,
y el vino se multiplica en mis sienes:
un veneno seguro rebanando mis sesos
con sus hebras de grafito.
Su saliva caliente resbalará
como sangre de algún día
por el frente de la contrahuella
y el frío escarbará profundo en su dentina.

Fue un gentil accidente.

Mariquitas de élitros rojos
en las mejillas crecimos.
Sargaza de las colas, gorros frigios y sotanas;
nariz, perfil, mentón como arpón
que raya las cortinas.
El blanco y el amarillo papales
se me ensarta en las venas
como cánones de ciencia porcina.
¡Sobrevive! ¡Recrudece! ¡Remienda!

Santos miles y querubes
mostraron las uñas unívocas.

¡Extírpate! ¡Lacérate! ¡Deprávate!

Ya ves tú: nosotros comemos del filete fácil
ofrecido por manos prodigiosas como las tuyas.
¡Ven a elevar con nosotros la lechuza!
Siembra trigo y cultivarás reces.
Hazte el ciego o besa el suave acero
con un ojo cosido y el otro abierto
para que siempre nos recuerdes.

Fue un gentil accidente.

Fue aquello como el fardo que aplastó
en un cuento a aquel bicho de hombre.
Cosa interior que muerde el costado
cuando suda el hijo diligentemente
y levanta en cama su carpa
cual concha sombreril por las noches.

Ya ves tú que tanta letra
no ha logrado cuajar en tu mente.
Chima las monedas para que reluzcan más,
y no riegues tu sangre ni percudas tu cuero
antes de reconvertirte en virgen.

Era el uso del fruto repujando en su paredón.

¿Fementido? ¡Por supuesto!
Pero yo cobro caro y tengo el perdón
al alcance de mis ingles.
Un día parecerá un estandarte;
otros, píxide; confetti de menta
refrescándome la fe postiza.

Búscate otra cruz ahora
que te borre los tatuajes, y olvídame.
Algún día, quizá, tú también
puedas levantar una hojuela en su nombre.
¡Pero basta de gazmoñerías!

Fue un gentil accidente.
Créelo o rasúratelo:
¡Este es mi cuerpo, esta es mi sangre!

Hanzel Lacayo
Poema tomado de: "Días de Ira" (2008) ©
Fotografía: "AYou Too" (2006) ©

8.03.2008

Cinco poemas de "Días de Ira"


Parece que la fotografía que había trabajado para mi portada tendrá que esperar a que saque otro libro. Aparentemente, era muy fuerte para aparecer en un libro del CNE (y no dudo que lo sería también para aparecer en portadas de otros sellos), así que decidí usar Glasswater (la que acabo de subir).

Al menos le dará color al libro, cuya portada iba a ser en blanco y negro. Mientras tanto, estoy viendo dónde insertar Bathroom Thoughts. Quizá para algún otro proyecto, qué se yo. Pero esperar me mortifica. Ahí la subiré pronto.

Por ahora les dejo unos cuantos poemas de Días de Ira. A veces, uno lee tanto lo que escribe, que el efecto que causaría a un extraño termina invisibilizándose por completo dentro uno mismo, como si uno se aburriera de lo escrito. Como sea, aquí les va:

Mala Fe

Si pretendo, me achato:
montaña disectada hasta granito,
elevada cual semilla infértil de mostaza.

Si prodigo la divina proeza,
contamino con mi lengua el cubrecáliz.
Si evoco del crisol la lava,
es el tirante de agua lo que entra
por una puerta a cuyo monstruo se teme
aún guardado debajo de llave.

Si voy derecho, seguramente fallaría
mi albedrío, pues la lápida sigue en pie
y el rigor de esta niña muerta recién nace
con la devoción de una exhortada ex matrem.

Tan mala es mi fe, pero así es,
y esto que es, es bueno.

De "Los Predicados del Diablo"


Casa del Eremita

Cuantos quieran fueran los granos de arena,
ninguno macizará mi casa
sin la correcta pasta ni la correcta lengua
para amasar las palabras cerradas
con que cubro mi cuerpo
de la vulgaridad del mundo.

Es mi techo el esbozo de una cruz:
no hay día, allí donde clavo mis ojos
y las pestañas rascan el día soterrado
bajo un silencio vertical que es sólo sótano.

Las puertas y ventanas de mi casa
no se hallan del todo cerradas.

Mi casa no tiene puertas ni ventanas.

De "Los Predicados del Diablo"


Río primero

Si aparece una gema, de nada importará.
Si usurpan los vestigios calc
áreos
de una olvidada civilización, de nada servirá.

Polvo unívoco seremos algún día
y en el polvo: polvo al unísono,
y bien sé que no te hallaré…

Tú das la orden a labio suelto:
¡Escarba! ¡Escarba!
Mas no ando en búsqueda de agua.
Ya se ha hecho casi toda mi sed
una torva de arena.

No me quedan dulces sabores ni agrios.
La voz secreta del pozo
fatiga mi cuerpo maniatado.

Tú contigo puedes ser bien ese río,
y sé que mis días están contados con él.

De "Jardín Anterior"

Revelación en el jardín

Gracias plenas por escribirme, esperanza,
unos cuantos datos de sopor bajo las yemas.
Aunque no ansíe ya poseerte, malva.
Aunque fuera que faltare muy poco
para la evolución de tu flor.

Por irrumpir, deseo bañado en oro,
en estas rojas pupilas que, atizando
y repujando en lo hondo de la retina,
han aprendido a poner más atención
a la belleza invisible de los sesos
que a la invencible falta de sesos de la belleza.

Gracias, flores tristes,
por nacer a la orilla de mi puerta
y no conducirme demasiado lejos de la casa
a la que se le está derrumbando la dueña:
belleza durmiente de la tragedia
destilada en ese caldo-vino del celaje
que resbala por mi cuello,
lamido por el fuego de tu lengua.

Ya no por amor, como algún día
empellaste a mi puerta
encontilando con tu ira mis calderas,
tornando humoso el caldo fértil de mi lucha.

Gracias, en verdad, por esta bocera:
Oh, residual! A seis pies bajo tierra.

Con los gusanos escalaré tierra arriba
como una sola espada viva
y seré una más de las letales horquillas,
un botón que te diga con el lamento
de nunca ya llegar a abrirse:

Vete ya de mi jardín para siempre.
No voy a dividirme delante de ti.

Así como yo no supe a tiempo decírtelo.

Pero ya he aprendido a crecer sola;
a morir sola, finalmente,
barnizada con esta cruda verdad.

De "Jardín Anterior"


Urdiendo en las cenizas

La sala cuece a los desconocidos.
Se acercan con antojo de urdir en tus cenizas.

Ven en ellas un cierto día,
un episodio emblemático
con campanarios, orquestas,
la posibilidad de un cuerpo entero,
y también, en su postre,
un porvenir en su ración insomne.

Sus velas y sus flores no me alumbrarán la vida.
Y si han de alumbrar la muerte de mi madre,
la esperma y las coronas no hacen
más que enhebrar ira tras ira.

Eras, al momento, un tallo entonces,
un listón de raíces que no crecería jamás.
No quedaba más tiempo para la hoja
y en su fuga inesperada,
el agua apenas alcanzaba para mantener
la expresión de tu sazón eternal.

Una cara así no se puede borrar fácilmente.
¿Y qué poder tienen las lilas ante tus cenizas?

Te tocaron con manos más apáticas
que los fármacos experimentales.
Te violaron ojos más somníferos
que la muerta voluntad
del escalpelo y las tenazas
de un cangrejo por hombre
que descubre su coraza
para gemir acero suave
en el endurecimiento de la carne.

No quise decir tu nombre a nadie para no ensuciarte.

El blanco yeso encripta lo endrino ahora,
y no me ofusco de cuán exactas han devenido
la rigidez y palidez marmóreas.

De un mismo árbol,
tu muerte nació varios frutos,
sin exigir candor ni rubor alguno
en ese festejo de la nada reconsiderada.
Es el peso que las velas confirman,
palilalia de una carne empolvada
que no oscurecerán las parvadas,
pero esto todavía no pasa—pienso.

Y velarte es aún oponerme a esta tala
que taló el mundo a mi alrededor.

Tu muerte viva alivia más que su carne viva.

Para mí ellos son las cenizas, madre.

De "Últimas Iras"


Hanzel Lacayo
Fotografía: "Glasswater" (2007) ©



7.29.2008

Muy pronto: Días de Ira


Aparentemente, si todo sale bien, Días de Ira, mi tercer libro, el cual fue elegido como uno de los libros a publicarse en la Convocatoria Anual de Publicación del Centro Nicaragüense de Escritores en cooperación con ANE-NORAD (los noruegos), estará saliendo de imprenta a finales de este mes, con una presentación tentativa para el 29 de Agosto. Este panorama, claro está, puede cambiar; de lo contrario, tendrá que ver luz a inicios de Septiembre. Como sea, siento que falta tanto...

Ojalá me dejen pasar la portada. La imagen de esta entrada es uno de los tantos bocetos que hice con fines promocionales (hay unos más bizarros). En la portada real aparezco yo tratando de matarme en el baño.

Este es el texto que aparecerá en la contraportada:


"Días de Ira
es una obra múltiple, íntima, que parte de la fusión de secciones autónomas de libros cuyo autor decidió deliberadamente no extender. Los Predicados del Diablo es rica en influencias de la poesía kannada; en ella, el autor reflexiona sobre aspectos ontológicos, cuestionando y revalidando su propia identidad poética. A esta sección procede Desencartes, donde el autor reúne mucho de lo que no estaba supuesto a consolidarse en una obra; se trata, pues, de poemas sueltos. En Jardín Anterior se apropia del género femenino para protagonizar
el vario talante y el vario idilio de la ira de su alter. Últimas Iras apela por un tono más militante para esbozar situaciones alusivas al aborto, la pedofilia, la familia e introduce finalmente a Bañando a mi Madre, poema épico a manera de deliquio, preludio y soliloquio, dedicado a su madre, Josette Avilés, quien falleciera el 30 de mayo de 2008. "

En fin, a esperar...

Hanzel Lacayo

7.28.2008

GENÉRICA 01 DE AGOSTO



Por fin, Genérica va a salir a la luz el 01 de agosto. El adelanto del diseño está genial; hay que rendirle el charro a Ernesto Bautista, quien prefigurase el proyecto hace varios atrás. El primer número contendrá los siguientes atentados, extraídos del Blog de Wingston:

ACTIVISMO. colectivo artificio se toma la palabra y el espacio y henry petrie (ese poeta con el que nos dormimos hasta las 2 de la mañana el primer día de conocernos en el encuentro poetas en el salvador) habla de compromiso.
PERIODISMO. ajá, la mariposa wendy aparicio fotografía sus maripositas.PINTURA. goya y el segundo conjurado.
LECTURA. ejem. ahí va otra vez el autobombo. una oveja escribe sobre el chileno héctor hernández montecinos.
LITERATURA. redimimos un artículo del poeta rafael menjívar ochoa.
TEATRO. con jorge quinteros y javier ramírez.
LENGUA. elezar rivera recuenta los estudios lingüísticos del español dialectal salvadoreño.
ALGORITMOS. goriron, alma karla sandoval y mario zetino en dietarios perversos e inclasificables.
ENTREVISTA. krisma mancía conozca más de esta excelente poeta en una maravillosa entrevista bajo el viejo y conocido refrán de “lo bueno no siempre es breve para ser dos veces bueno”.
POÉTICAS: joan bernal bernes, luis hernández, armando maldonado, elisa ángel, gabriel woltke, hanzel lacayo, javier alvarado, javier romero, daniel matul y ana gabriela padilla.

Pueden encontrar mayor información en:

http://www.proyectogenerica.org/

7.11.2008

Una vez más: Luis... :-/ y otras observaciones...


Luis escribió:

"El desconocido Luís responde: Al revisar tu contestación a simple vista sin entrar en detalles de lectura pude percibir un contexto que parecía de instrucciones explicitas que demuestran una conciencia que carga con un trasfondo mediocre.

Explicaciones que no justifican tu actuar, utilizas tu instinto emocional para causar al lector un sentimiento de lastima en donde al parecer la hipócrita condolencia es la única respuesta a tu depurante dolor.

Sostengo en nombrarte "DISQUE" POETA hasta resultastes psicólogo y ateo mejor hubiésemos comenzado en que no crees en DIOS por eso pruebas como la muerte de tu madre y lo que aun te falta por sufrir será tu desenlace final que pronostica una fama temporal que nadie recordara.

En esta vida con poco se dice mucho, te lavas las manos como aquel Pilato que entrego ha cristo. Y concluyo respondiéndote tu interrogante:¿De quién son los dedos, el cerebro, el corazón y la madre de quien escribe? DE NUESTRO PADRE CELESTIAL ESE QUE AL POLVO TE REGRESARA"


Hanzel respondió:

Gracias por tus deseos y aseveraciones. Por estar basadas en impulsos personalistas (la perspectiva no literaria de alguien con una ligera megalomanía judeocristiana) no me queda más que hacer de ésta mi última respuesta. Cualquier otra respuesta que quieras mandar, puedes escribirme a mi correo personal: hanzelacayo@hotmail.com y con gusto imprecaré. No construí este Blog para fomentar diferencias o rencillas, salvo ciertas excepciones.

Es más que evidente que no entendiste mi respuesta, y continúo insistiendo que todo lo que podría responderte todavía se encuentra en mi pasaje anterior. Por eso te invito nuevamente a leer con detenimiento antes de volver a emitir juicios gastados con diferentes palabras.

Quiero aclararte unos puntos muy importantes para tu conocimiento general, muchos de los cuales son obvios para todos:

En primer lugar, que LA MUERTE DE MI MADRE NO ES EL ÚNICO TEMA DE MIS ESCRITOS y que este Blog no es el único medio donde publico para dar a conocerme. Si aludo a la muerte de mi madre aquí es porque este espacio me pertenece, dispongo de él con absoluta libertad y yo decido qué manejo darte a mis escritos.

En segundo lugar, no soy el único poeta de la historia que utiliza su dolor como agente depurador; cada quien tiene sus mecanismos y, en mi caso, me resulta vigorizante, positivo y mi intención no es causar lástima, sino proveerme de resignación; abrirme un espacio interior de una manera justa (porque yo la determino), al cual tengo derecho y ante el cual todos los cánones de la moral judeocristiana no podrían darme abasto. No podemos agradarle a todos. juzgar a alguien a causa de su ideología es algo éticamente incorrecto que fomenta la intolerancia y la inequidad. Por eso no responderé a tan evidente provocación, en la que me presagias cosas malas. Viniendo de alguien que parece ser religioso, resulta harto contradictorio, pero no hay que confundir la religiosidad con el extremismo "religioso".

Los escritos de los últimos meses responden a mi manera nominal de establecer un diálogo con mi madre. A su vez: EL CONTENIDO DE MIS ESCRITOS EN RELACIÓN A ELLA NO CONTIENE NADA PERNICIOSO. Al contrario: es humano, pero lo más importante es que es auténtico, honesto. Lo único pernicioso aquí es la manera en que ordenas tus argumentos para hacerme ver de una manera errónea ante otros lectores, en detrimento de una causa noble que surge de mi dolor. Sorprende que hasta ahora seas la única persona que polemiza en relación a algo tan íntimo como lo es la muerte de una madre. Por eso insisto siempre en responderte, para que no se malinterprete mi dolor. Si hay un necio, pueden haber dos...

La verdad es que, independientemente de lo que creas, me complace recibir a través de mis otros espacios correos y comentarios de personas que han perdido a seres queridos en los que manifiestan sentirse identificados y empatizados con mis escritos, objetivo que inicialmente no persigo. Mucho de lo bueno viene por añadidura, y es un sentimiento grato el poder tocar otros corazones. Ellos son muestra de un enfoque positivo y humano. ¿Acaso es algo repudiable que lo que uno escriba le llegue a los demás sólo porque surge de la muerte de alguien? Hay quienes tienen posturas extremistas sobre la manera ideal de actuar en relación a la muerte. Ni mi madre ni yo jamás hemos coincidido con dichas aprehensiones, y esta no será la excepción.

En tercer lugar, diría que si tus palabras fueran un sello, ningún escritor ateo podría haberse abierto campo en este mundo. De ser así, la fama de poemas escritos por autores con ciertas inclinaciones ateístas jamás hubieran despuntado en la escena literaria mundial; por ejemplo: Charles Bukowski, August Kleinzahler, Sylvia Plath, Christofer Marlowe (a quien asesinaron por ello y también a causa de su homosexualidad, tendencia que tu doctrina también reprende), John Keats, Virginia Woolf, Emily Dickinson, y hasta el mismo José Saramago, quien ganara el Premio Nóbel en 1998.

Una vez más te recuerdo: NO ESCRIBO EN BÚSQUEDA DE FAMA. Si me ha ido bien últimamente no es algo que yo he buscado. Independientemente de me fuera mal, seguiría escribiendo con la misma constancia y pasión. Mi objeto no es probarle a nadie cuán seriamente intimo con mi oficio y, a pesar de que no se puede esquivar la crítica, hay buena crítica y mala crítica. Te invito a hacer crítica constructiva, argumentativa y sólida.

Si he de llegar a alcanzar un nombre en la historia, no es algo que tú podrás predecir basado únicamente en consideraciones tan relativas como mi ideología o mi manera de sobrellevar una muerte. Aún en un sentido literario, el trasfondo no es el único criterio para determinar si uno es un poeta de calidad o no.

Finalmente, no me queda más que decirte que (parafraseando tu última estrofa), efectivamente: con poco de dice mucho, pero hay quienes que, con poco, no dicen NADA. Y como es mucha "la nada", hay que decir mucho sobre ella para aclararla. Después de todo, eres tú quien se empeña en darle importancia a un asunto que no le corresponde y, con ello, generas atención y polémica. Se agradece.

Hanzel Lacayo

p.s: No soy ateo. Estoy entre lo agnóstico y lo sincretista.

Hanzel Lacayo nombrado Escritor del Año

Resulta que la Asociación de Artistas de Nicaragua "Rafael Gastón Pérez" me nombró "Escritor del Año". El rumor ya me había cercado, pero hasta no verlo en los diarios lo creí. La premiación se llevó a cabo en el Centro de Convenciones Crowne Plaza, el día miércoles 03 de Julio de 2008. Ahí me encontré a Clara y estuvimos sermoneándonos un rato, refunfuñando...

Desconozco las causas del nombramiento. Quizá las apariciones en los medios de comunicación o mi participación en festivales internacionales de poesía me dieron un empujoncito. Como sea, no puedo sentirme más que agradecido con la Asamblea Nacional y la Asociación, si bien en mi Diploma mi nombre sale escrito con "s" y aparentemente alguien olvidó especificar el premio por el cual se me galardonaba.

No quiero sonar como un refunfuñón, pero las artes plásticas no corresponden sólo con "la pintura". Confieso que no manejo nada sobre el asunto, pero es lamentable que la empresa privada no invierta en la promoción de nuevos talentos en el campo de la fotografía, escultura, grabado, etc.

El evento dio la impresión de que la mayoría del arte nicaragüense es música nicaragüense, lo cual no está mal, pero no está nada, nada bien. Las minorías también existimos y creamos. Es cierto que no vendemos, pero somos un cantoncito de la intrincada red de la identidad cultural nacional. Empresa privada: estamos aquí. S.O.S. Pero yo sé que la empresa privada no entra a este Blog.

De haber sabido que no iban a servir ningún bocadillo, me hubiera llevado un emparedado empacado (Poor belly!). Al fin y al cabo, creo que éramos muchos ahí como para escatimar en una cena, tomando en cuenta que la ceremonia duró más de dos horas. Cuánto artista. Bueno, alguien tenía que decirlo. Ahí les subo un video al Facebook.

Hanzel Lacayo

7.08.2008

(Estimado) desconocido (Luis):


(Estimado) desconocido (Luis):

Me tomo el tiempo de responder ante tus dos comentarios, punto por punto, y en una entrada aparte, puesto que mi Blog se encuentra extrañamente inactivo y deseo recalcar lo que opino en relación a tus dos comentarios.

1) Escribiste: “Hanzel Lacayo es de mi conocimiento la historia que vivistes al lado de tu madre. Lo que he leido en tus escritos demuestra que sos un dis que poeta que no se resigna ante la muerte y actua de manera inmadura con decir que odia un 30 de mayo es absurdo he irreverente tu parecer ya que su alma no la dejas descansar en paz. El regalo que Dios le quizo otorgar fue morir ese preciso dia para celebrarlo en la gloria del cielo, Junto a la madre celestial , los santos y miles que esperan ser juzgados; no seas ingrato mucho menos redactes para utilizar su historia como lucro inapropiado en pos de su memoria ya que dices que sacaras un libro de su proceso, eso quedatelo tu reservado junto a tu familia y no lo expongas para ganar un lugar glorioso en la tierra, despojate de esa creencia terrenal que ha tu madrecita estoy tan seguro no debe gustar.”

Yo respondo: “La condición de un poeta no se ve justificada por los motivos que lo impulsen a sostener su obra; a lo sumo, el trasfondo de un poema depende de tantos factores, que no podemos encasillar la condición poética en un panorama que según tú, es moralmente debatible, sólo por utilizar una tragedia familiar para elaborar un escrito que posteo en mi Blog para depurar sentimientos encontrados. En todo caso, escribir sobre la muerte de mi madre y el impacto que causó en mí obedece más a una posición emocional que a una condición intelectual, por lo cual no sólo es inexacto, sino injustificado pretender llamarme un “disque” poeta y todavía argüir fines de lucro que son absolutamente improcedentes con mi quehacer literario.

Te recuerdo que la escritura no presenta límites de trasfondo, y escribir sobre la muerte de mi madre, de igual forma que pudiera haberlo hecho sobre política, desamor, naturaleza o cualesquiera otros temas, no podría mejorar o empeorar mi condición poética bajo ningún respecto. Muchos de los grandes poetas de nuestra historia han utilizado sus experiencias trágicas para encandilar sus versos: sea por lucro o catarsis, en mi caso apelo por la segunda. Después de todo: ¿cómo puedes conocer los recodos y meandros de mi interior?

¿Cómo puedes atreverte a hablar de lo que me mueve desde el fondo de mi corazón? La manera en que decida lidiar con la muerte de mi madre es mi problema, y si como poeta yo quiero escribir al respecto y postear una entrada para honrarla (porque estoy seguro de que lo hago, tanto a como ella siempre me lo agradeció y sin importar cualquier especulación inexacta y necia que pretendas levantar en contra de ese honor), es algo que sólo me compete a mí tratar.

¿Quién ha dicho que pretendo obtener lucro a través de su historia? Empezaría por decirte que yo no escribo con fines de lucro y que, en el peor de los escenarios, si lo hiciera, obtener lucro a través de la literatura en Nicaragua es algo que lamentablemente aún no es posible para la mayoría de poetas. No pretendo ganar un lugar glorioso en la tierra escribiendo sobre ella. Es un regalo que le prometí y que sólo ella y yo podríamos decodificar, y si publico cómo me siento en mi Blog es porque me resulta el medio más lubrificado para hacerle llegar mi mensaje y honrarla. (Por cierto, el libro se llama “Días de Ira” y recientemente fue fallado por unanimidad en una convocatoria para su publicación… y no puedo sentirme tan feliz de que mi promesa tome cuerpo antes de que concluya este año).

Para finalizar, te digo: no tienes voz, peso ni voto para decirme cómo proceder y mucho menos para juzgar la forma en que decido sobrellevar mi dolor, en especial, si te basas en perspectivas espirituales con las cuales no empatizo. Me resulta irreverente y fuera de lugar. No te corresponde entrometerte, porque es un asunto entre Ella y yo que jamás podrás comprender dado que ignoras cómo era nuestra relación. Y no: definitivamente NO ES DE TU CONOCIMIENTO LA HISTORIA QUE VIVÍ AL LADO DE MI MADRE, porque de lo contrario, no creo que hubieras sido tan pérfido para hacer un comentario así.

2) Escribiste: “Si no publicas mi comentario me demuestras que no estoy herrando. Suerte con tu lucro y de corazon desearia que dejaras el alma de tu mami descansar porque ella cargo con su dolor y trabajo hasta el ultimo momento para darte educacion. Hanzel recapacita.”

¡Esto sonó tanto a chantaje emocional! Pero no te enaltezcas antes de tiempo: con mi respuesta no quise demostrarte nada. Pero consideré importante aclarar unos cuantos aspectos para que no quede duda. Al fin y al cabo, no soy quien para detener cualquier imprecisión perceptiva en un sistema nervioso lleno de preceptos y preconcepciones espirituales, éticas y morales que no se ajustan a la realidad individual del infringido. Me lavo de tales entresijos. Sólo puedo reiterar: ¿de quién son los dedos, el cerebro, el corazón y la madre de quien escribe?

Me complació mucho haberte respondido.

Hanzel Lacayo

6.22.2008

Last Window



Esta es la ventana más hermosa que he visto en mi vida. Es la ventana de una de las habitaciones del Pembroke Memorial Hospital, donde mi madre pasó sus últimos días antes de morir. La ventana tenía un sedazo que hacía parecer al mundo una pintura. La pintura daba la impresión de ser fácilmente penetrada. Entrar en ella, sin embargo, hubiera equivalido a saltar desde el tercer piso, y uno así sólo podía palpar la distancia de unos sobrios edificios con los dedos.

Frente a una ventana el mundo desenvainó su dogal caliente para herir de por vida mi frente frío. Frente a una ventana, después de tantos meses de distancia, te volví a ver, y me abrazaste fuertemente para decirme que me amabas, que hubieras deseado que las cosas hubieran resultado diferentes. Hubieras dado la vida por ello, pera entonces ya no te quedaba más vida, y lo poco que tenías me lo diste enlazado a la fortuna de una despedida prematura.

Yo también quise abrazarte fuertemente y decirte que te amaba, pero las palabras no brotaron ágilmente. Se las tragó un suspiro que probablemente tampoco escuchaste, y este vacío carcomió mi mente con un terror de termitas rugientes. Quise abrazarte fuertemente, pero estabas tan frágil, tan pequeña entre mis brazos, como una niña, que tenía miedo que esos brazos pudieran haberte hecho perder los últimos pétalos.

Con los días, he comprendido que no podré liberarme de estas reminiscencias. He ornamentado mi vida como me lo sugeriste, pero las flores siguen siendo plásticas. He desencostrado la pared de enfrente para tener una imagen de limpieza, pero hasta el blanco ensucia mis entrañas. Los momentos de felicidad son intrascendentes como el pasto, la tierra y los pájaros: mi vida podría continuar incólume y deseca sin cualesquiera de ellos, y nunca tendría la necesidad de pensar en un lugar donde vivir si tan sólo te tuviera. Sin embargo, persevero; trato de sentir que no has muerto. Coexisto. Miro las fotografías, y siento que la muerte no ha acaecido, y en momentos de privación y enclaustramiento, descubro que mientras más trato de salir a la fuerza y reintegrarme, más rápidamente me detengo.

El mundo en el que trato de insertarme tiene tantos colores brillantes y la mayoría me resultan ajenos. No es como el edificio tras la ventana, que parece arder y descorrerse en humo. El mundo que quisiste para mí, en cambio, tiene garras, no existe todavía, y nunca será igual sin ti. El protomundo sigue henchido y manifiesto, y no se derrumbará con estos trastoques de amor en el fuego. Dime: ¿adónde más podré ir? ¿Hacia qué cenizas marchar?

El paisaje de esta ventana fue el último recuerdo visual que te llevaste del mundo. Luego, el sedazo de tus párpados cayó sobre tus ojos, y tu visión quedó únicamente volcada a la oscuridad de tus cuencuas. Sólo te iluminó así la luz de tus memorias, apiladas unas sobre las otra, como una tarta nupcial, y hoy subo esta fotografía con toda la nostalgia que me queda, para mostrarte el último pedazo de esa tarta.

Subo esta fotografía como un grito de socorro, una señal de humo. Si acaso puedes verla, desde donde quiera que te encuentres, quiero que la llores lo que tengas que llorarla, y después la borres de tu muerte. Quiero que huyas de este embuste, de esta efigie que no logro todavía arrancarme de la mente. Quiero que saltes, madre, y vueles.

Hanzel Lacayo

Fotografía: "Last Window" (2008) ©

6.10.2008

30-05-08


Pues, creo que este es el adiós, por ahora. Siempre tengo en mente el sueño y aquel deseo que sólo tú y yo sabemos, pero creo que pronto habrán unas cuantas goteras con las que lidiar. Es imposible quedarse callado ante tanto orate. No me puedo comunicar.


Quisiera ser más persistente en cuanto a lo que te prometí, pero no me dejan cumplir. Será cuestión de tiempo. Ahora, no me culpes por odiar el 30 de Mayo, aunque tú lo hayas elegido; no puedo amar y odiar un mismo día a la vez. Quizá cambie de parecer, con el tiempo. Por ahora, no puedo hacer más cosa otra que guardar silencio.

Aún no he terminado de escribir tu libro, pero estoy cada vez más cerca. Creo que lo anexaré a otro, como he venido haciendo con los anteriores; hay ciertas piezas incompatibles, irreconciliables, pero ya hallaré la forma.

Bueno, esta era una breve nota; quería subir esta ligera fotografía para recordar esa tarde. Un pequeño obsequio innecesario, que seguramente hubieras adorado.

Besos, madre.

Hanzel Lacayo

5.28.2008

Apologético



Quise optar por otra escena: una coronación de guirnaldas bajo el candor terroso de media tarde, flores rígidas, color rasante, globos, quizá, para decir adiós, o la ración diaria de tus rostros conocidos, lo mucho de pájaro que se pudiera haber hallado entre los sauces y los rascacielos, si acaso se pudieran abrir de par en par como tu herida o la semilla que conmueve al prado que la exhorta a convertirse en árbol.


Pero estas paredes de hielo, esta gran osamenta cuadrangular con entreluces que laceran las cortinas y un paisaje de gis que se escurre junto con el violento rocío de los cristales azúreos, son todo el caos que pudo darse, y no por ser inertes las manos que sombrean la frente con el pulgar en la unción, o muy distante el trastoque de látex de las enfermeras cuando drenan los tubos de tu vientre que permanece sereno e inmutable como un dios, mi alma no dejará de temblar al final de la casa adonde no pude llevarte a tiempo.


De nada serviría consignarte estas líneas una vez que hayas abandonado tu cáscara, y por cuanto de la misma forma en que estoy bastante relacionado con la inhabilidad de recolectar esos poemas para rendirte honor en el ojo ciego del calvario de alarmas y sirenas, pido perdón por no haber terminado de escribirte el libro en el que prometí bañarte. Sé que nuestra cita está pendiente, y que será cuestión de horas antes de que cemente mis huellas digitales con jabón antiséptico.


Tu anchura entonces se acostará en los surcos de la palma con que cerraré este capítulo de polvo amasado con la leche del principio y los fluidos finales. Esta idea cercará mi cuerpo, y me impedirá pasearme por las veredas con una cara corriente. Esta deuda será mi sonda, y todo lo que a través de ella fluya, será cual alimento sin digerir para un polluelo.


Tendría que inventar una necesidad mayor para sacar a relucir el cielo de este sótano, un arrebato de pliegues mordidos que forjen mi croquis, y la boca como un panal oscuro sin abejas, y la nariz como un túnel estrecho por donde sólo aromas letales penetren para converger y decir entonces: así huelen tus últimos días, tus últimas palabras...


Pero no podrá ser hoy, madre, y bien sé que si pudiera serlo, ya tus ojos bajarían el telón para volcarse a su propio plectro, casi como si fueras esa mujer extraída del espejo que todas vosotras urdís con una apariencia de presteza descocida, al momento de pasar algodón al maquillaje y descubrirse la calavera cubierta. ¿Dónde se puede colocar un vacío así, madre? No sé cómo crear un paisaje para vivirlo.


Mientras tanto, levanto la carpa y la clavo por sus cuatro costados con material idéntico al de tu cruz múltiple. Velo cada lamentación que es como una seda que cobija mi letargo. Una réplica de Plath vigila al margen de mis cejas cómo letra asciende para borrar esquela, y tu dorso es un tesoro que prorrumpe de la tela, sudoroso y lento, con la ternura del monstruo acostumbrado que no podemos echar de la mesa donde todos comemos la sentencia y quebramos sus misterios de castaña. No se puede hacer chimar la tinta para que su sangre entre por los codos, y es preciso que aprenda a vivir sin palabras antes de atreverme a ensuciar tu memoria. Tercas son las falanges, y las uñas no pueden gastar el piso para abrir el hoyo en donde colocar la cabeza. Ninguno de nosotros supo ser buena avestruz.


Entonces pienso que no habrá caída más honda que la mano que apunta hacia el cielo que no derriba después de agotar sus recursos, ni aplomo más doloroso que la renuncia de los sesos por dar cabida al corazón en un podio donde las decisiones son delimitadas por la muerte, ni mayor pico ruinoso con que horadar mis entrañas que el sordo canto de unos ojos eclipsados que gritan sin decir nada, y la filosofía muda de los frascos de medicina, y los rostros angustiados de los convalecientes colaterales, y las colchas que no calientan la esperanza, y la carne acariciada por las garras de la morfina, y el aire más frío que la piedad del Loki, y la visión del embalsamamiento prendiendo su garfio en los párpados, y la dulzura hecha de sazón con ácidos licores amarillos.


No quiero enterarme de la música, y que la velocidad es esta música, y que el horror es esta música de la cual no logro despertar, y continuar aún creyendo que lo que cayó sobre nosotros fueron siseos de agua, y no flechas.


Hanzel Lacayo

5.14.2008

Hanzel Lacayo en Quinto Encuentro Internacional de Poetas "El Turno del Ofendido", El Salvador



Lecturas de Hanzel Lacayo


Sábado, 17 de Mayo

Hora: 3:00 PM
Lugar: Casa Comunal de San Antonio Los Ranchos de Chalatenango
LECTURA DE POESÍA
Participan: Victor Casaus, Roberto Becerra, Hanzel Lacayo, Jonatan Lépiz, Francisco Andrés Escobar y Antonio Aguilera.


Hora: 8:00 PM
Lugar: Café Cultural La Lumbre
CONVERSATORIO: CENTROAMÉRICA , ¿DUERME?
Participan:
Hanzel Lacayo, Jonatan Lépiz, Roberto Becerra, Javier Alvarado, Marvin García y David Juárez.

Lunes, 19 de Mayo

Hora: 10:00 AM
Lugar: Casa de la Cultura de Panchimalco
LECTURA DE POESÍA
Participan: Hanzel Lacayo, Javier Alvarado, Andy Young, Khaled Hegazzi y Antonio Aguilera

Hora: 3:00 PM
Lugar: Colegio Abraham Lincoln de Aguilares
LECTURA DE POESÍA
Participan: Hanzel Lacayo, Javier Alvarado, Andy Young, Khaled Hegazzi y Antonio Aguilera

Martes, 20 de Mayo

Hora: 10:00 AM
Lugar: Casa de la Cultura de Suchitoto
LECTURA DE POESÍA
Participan: Hanzel Lacayo, Javier Alvarado, Andy Young, Khaled Hegazzi y Antonio Aguilera

Hora: 6:00 PM
Lugar: Cancha Pública de BKB de Aguilares
LECTURA DE POESÍA
Participan: Hanzel Lacayo, Javier Alvarado, Andy Young, Khaled Hegazzi y Antonio Aguilera

Miércoles, 21 de Mayo

Hora: 10:00 AM
Lugar: Complejo Educativo Delfina de Díaz de Guazapa
LECTURA DE POESÍA
Participan: Hanzel Lacayo, Javier Alvarado, Andy Young, Khaled Hegazzi y Antonio Aguilera

Hora: 7:00 PM
Lugar: Café Cultural La Lumbre
EL VERSO INTERMINABLE
VENTA DE LIBROS Y LECTURA DE POESÍA
Participan: Todos los poetas

Jueves, 22 de Mayo

Hora: 10:00 AM
Lugar: Universidad Don Bosco de Soyapango
LECTURA DE POESÍA
Participan: Hanzel Lacayo, Javier Alvarado, Harold Alva, Rei Berroa y Ricardo Lindo

Hora: 3:00 PM
Lugar: Instituto Nacional Albert Camus de San Salvador
LECTURA DE POESÍA
Participan: Khaled Hegazzi, Andy Young, Marvin García, Hanzel Lacayo y David Juárez


Viernes, 23 de Mayo

Hora: 10:00 AM
Lugar: Casa de la Cultura de Panchimalco
LECTURA DE POESÍA
Participan: Vladimir Luis Tirado, Javier Alvarado, Hanzel Lacayo, Lauri García y Roberto Quezada


Bañando a mi madre

I

Sin vernos a los ojos comimos el pan juntos.
Nos untamos pasta pura de la muerte,
remojándonos en agua turbia,
fiera más y aún salada que del Nilo
palpitada la sal y en un beso final
tú y yo congregados: inútilmente,
viva mente, vagamente:
más hijo tuyo que tu padre mismo.

II

Madre: tú lavaste mi herida
a costa del escollo de tu herida,
eternal en la muerte que tomaste
como la bandera es incendiada a fogón.

Ahora estoy lavándote, madre, degustándote;
regresando a mí mismo: pan de mi sangre.

III

Era craso tu cabello si ondulado a mi alcance.

¿Por qué no se enroscó en mi cuello
y en el corazón hecho añicos
y en el incontenible dolor de mi carne,
cada uno de mis folios
como cortes de mamífero?

Me hubieras sedado así,
seducido verdemente hasta matarme,
sin saberlo, madre, cuando aún era tiempo.

IV

Tu peso muerto está troncado en silos
y espejos oscuros que no atino a resentir.

Como tú yace ahora el endeble carmín.

Pronto hecho todo llanto en tu polvo
tu recuerdo se hará polvo de mi sangre.

Sin persistir durante mucho tiempo,
nadie sabrá ya de mí quién es
hielo u hombre, u hombre que quedaba.

V

El viento sopla sin raptarme.
De tanto reptar, he anclado en algún pecho.

¡No sé de quién se nace!
¡No compete a mis escalas de dolor!

Florecida de raíces, quedas:
torso duro, fuste terco;
consagrante rigor de la piedra que yo era.

El viento sopla sin raptarme,
y por algo ha de soplar.

Han de estar creciendo flores sepulcrales
en tu sabia, pasta que tumba las entrañas.

VI

Pienso en el cielo de un lago:
un gran ojo terrible que embadurna a uno de brea
cuando debajo de él mis manos,
las flores que te pongo, no te tocan.

Es un dorso imposible tu abrazo,
el cuello que se cansa para siempre.

Todo muere, en un segundo
el mar se consume hasta cenizas
como el nombre que te puse,
corroído por los cocodrilos.

Así quedaste: juicios de la piedra
en el serrado filo de un borde sin abismo.

VII

Por más que los invoques, no aparecerán.
Los lobos, madre, para acelerarnos las guadañas.

El relente de cal y de hiel y esta sangre
jamás podrán servirme del todo sin ti.
Y solo en el mundo, siento que este mundo
debería arrodillarse para serte fiel como un niño
y hacerte perdurar más que el granito
que se hace polvo entre mis manos.

Antes que las malvas, es preciso
que las flores y las piedras se levanten.

VIII

Madre, sálvate; sálvate de las ondas mecánicas.
Más tener quisiera vuelo que no supusiera
estas alas de salva: no las ves, están aquí.

Serán tuyas si regresas a este lado de la tormenta,
estrellas y vacíos nunca sidos.

Ríe para siempre, no te dejes doblegar
ante el gesto incoloro del vacío,
su blanco beso raído como hueso
de hiena reluciente en la vajilla.

Para que no me llegue tu muerte,
espada de todas las nieves,
o el desperdicio del tiempo
demoliendo mis carnes
como los cien mil ojos brillantes
de cien mil enfilados huracanes
y los miles de terceros ojos
de sus agitados corazones.

IX

Apártame con tu mano
hecha sólo de una uña viva.

No tengo cara para el paraíso
―infierno de mis paraísos―;
tendría que inventarle y ya no hay tiempo.

Quiero que te entierren en mí, y no en la tierra.


Hanzel Lacayo
Serie tomada de: "Días de Ira" (2008) ©



4.12.2008

Pasillo C, Sala B



Algo has perdido, y no lo sabes.

Enclavas, vestido blanco, escaldado;
una mar blanca de tela arrugada,
luces de teatro mudo, trepidando;
un tubo del cual chupa tu vena;
tu muñeca, cual sanguijuela,
con cinco dedos de uñas crecidas.

¡Algo esquivo has perdido!
¡Algo vino has exhortado al abismo!

No caminarás igual entre los simios.
No ensuciarás: polvo; no pudrirás: hongo.
Te lavaron con zumos jabonosos
todo el día para evitarlo.
Un chorrito húmico de pantano
no podrás tornar en prado.

Nadie trajo flores en tu contra cuando preguntaste:
¿Dónde está mi hijo?
Tú no lo sabías entonces, ni ahora mejor lo sabes.
El telón fangoso de la tarde caerá,
y jurarías no haber botado tus cabellos.

En un repente, lo blanco se ha sextuplicado
y vives topo como al interior de un dado,
ciega de blanco y coronas ceremoniosas.
Nadie sospecha que dentro de ti
el fruto ausente crece cual carbón de hulla,
y prueba es esto de que desde tu vulva
pueda quizás algún día llegar a florecer un diamante.

No sabrías explicarlo, pero estás segura,
segura de que lo recuperarás,
contra imperios y égidas
y los caldos medicinales
y las camillas con cinturones
y las agujas clavadas como dagas
en los pechos convalecientes.

¿Pero cómo se abrirá tu hijo oscuro
si en ti también te has hundido?
Cereza negra con hilos, al pie del fermento del vino.
¿Cómo decantar mente de cuerpo soterrado?
Mujer rota, regresada dinosaurio del pantano,

Yazte tu propia hija, destrúyete del museo y séte: ¡madre!

Hanzel Lacayo
Fotografía: "Domestica" (2008) ©
Modelo: Isabel

3.12.2008

Devuélveme la Perla


A D.E.R.R.

Lo único que puedo decir es que, a pesar de la escoria y el recuerdo ceniciento de la perifieria, queda algo más que la ceniza: ahí, abrigado en sí mismo, abrazado por la lejanía de su perla, está latiendo, haciendo regresar el carbón al diamante, lamiendo brea, lo poco que queda... Si para ti el brillo no es más que un vértigo, déjame morir en mi propia olla; pero no juegues más a encandilar noluntades; no juegues más a herirme, si no vas a recogerme y devolverme la perla.

Hanzel Lacayo

Fotografía: "Bottom of my Heart" (2008) ©

3.11.2008

Hanzel Lacayo en el Festival Internacional en Poesía de Puerto Rico


http://festivalinternacionaldepoesiaenpuertorico.com/hanzellacayo.html



3.05.2008

Paladar



A E. Lascurain


Al término, lo perspicaz en la boca
está dado a sorber lo insoluble.

Al principio, se presenta cual pastilla maciza,
en apariencia: no maleable, densa, inexpugnable.

Luego, la experticia que es natural
a la dicción de las ventosas
hace que la lengua asuma
la necesidad del paladar
por objetar lo inteligible
de una nueva degustación.

El peso está así ligado al sabor
que está desligado asimismo
del tacto lingüístico,
como quizá mejor hubiese sido
una sola hierba, simple y unánime,
contra el atardecer
que no sucumbió a los siete árboles.

La textura sólo deja el escombro
de una leve imprecación.

Cede así, pues, el terrón
como filtra una clepsidra sus arenas.

Todo porque el espejismo sea pétreo,
ostente dimensión,
deflague desde su horizonte transatlántico,
y plante al tiempo en tu tiempo una semilla
como la gota en tu gota hendirá más tarde
los guijarros de la roca madre en que te erguías.

Pero sólo al tiempo lo sabrás, y a cuestas,
que todo deleite entumece:
que en las pápulas sangra la memoria
efímeras contravenciones,
que al tacto se torna una mala costumbre
saborear lo antedicho, y que intraducto,
cansado, surge el espejismo,
como una creencia en secuencias,
cuantos a manera de condenas
en la esperanza aprehensiva
de que siempre perdure incólume
la intimidad en el paladar,
aunque sepas muy bien que morirá
cuando le comprendas,
y que también te mataría
no llegar a saberlo de la misma manera.

Hanzel Lacayo

Fotografía: "Steady" (2007) ©

3.03.2008

Respirando Sangre


A mi madre: Jossette Avilés Sánchez


Hoy ha llamado mi madre.
Me ha dicho que ha perdido todos sus cabellos.
Un corzo metálico respira ahora por ella en este instante
y he pensado en su calvicie,
incapaz también de respirar por mi propia cuenta.

Es calante la calma en mis venas.
Sonaba a ave, de quien no soy jaula.
Lamento la condición de erigirme
en una paleta de carne
y no en su malva que augure:
lloverá sin mojar, nevará sin helar;
pero aquí está tu fuego, muy joven:
azufre y astilla y fricciones.

Yo quise que mis ojos enunciaran:
lluvia cae, descociendo el desierto para ella.
Quise plantar un hijo de sangre
con la seca voluntad de una espada
que no puede partir una flor de una estocada.
Quise violetas, y no el siena de sus ocres.

Quiero lavar a mi madre,
estrechar su brezo seco: mis únicas flores.
Quiero ser un dedo que inmute al viento,
aunque no señale las verdades;
una cara que borre otras caras,
un universo sombreado por su estela;
sangre de sus llagas para remojar mi pan.

Al saberte triste, he empezado a respirar sangre.
Tu recuerdo moreteó todos mis huesos,
maquilló la belleza con óleos invisibles.
Ahora, en mi piel no me calzo como en un dedal
no puede caber todo el mundo para evitar ser herido.

Como una mano hecha sólo de una uña viva: florezco.
Como una pala que jamás se atrevería a excavar: descubro.
Como nadie que recordaras haber visto de frente: recreo.
Nada tiene color ni dimensión en este cuarto blanqueado.

¡Quiero que me entierren en ti y no en la tierra!

Hanzel Lacayo

Extracciones de la Ceniza



A mi padre: Luis Lacayo Tikas


I


Padre: un día desfogaste una grieta en mis ojos; sangrar luz no era un oficio en el que mi retina se hallaba adiestrada. Quise contemplarte de frente, pero cayeron dólmenes de madera en el camino. Ninguna flecha lanzada los pudo astillar. ¿Y en qué arco podía yo confiar? ¿Y en qué mano? La grieta un día sanó, y entonces comprendí que se ve lo que no se toca, muchas veces, entre sombras, porque hay una brecha gigante que nos permite imaginar lo que hay detrás.

II

Sobre el hombro, infante cogote, torso que nunca devengaría un abrazo reiterativo por las mañanas, y el cual, a menudo, se convierte en la imagen montaraz de la felicidad detrás de una colina lamida por el sol, imaginé: la taza como una figuración del olvido en que el café es el cielo en que nevan los terrones; a frame of another mind, debió ser. Pero no la mía, que bebe la amargura por separado y lame el azúcar como granos de arena para inventarse en su naturaleza lo salado.

III

Te diría: ha sido mi cruz forjada con la misma madera que las dos Reglas T que dejaste en mi cuarto. Éstas casi por completo me han ocupado. Han avanzado, en primera línea. Mi metal ha temblado. Mi mentón se ha achicado. Y sé, enteramente, que son inofensivas, pero yo pretendo cubrirme porque hacer otra cosa implicaría perder dimensión, y ya sabes tú, hombre de alta línea, que me disgusta vaporizar noluntades, quebrarles, sólo por mero afán de atizar mi fuego.

IV

Mi madre no pudo. Tuvo que cascar el fondo para encontrar una pepa de oro. Yo todo lo he dado, cedido: no pretendo conservar mucho. El viaje ha estado en blanco; la tierra prometida, seca; las cabras flacas, lamidas por el sol, y mi madre se ha quedado calva, y yo, lentamente, he empezado a arrancarme las hebras y ansiar procurarme unas canas para rendir homenaje a vuestra memoria no caída. También sudo, tratando de dilucidar qué clepsidra tardará más en agotar sus arenas. Es un desierto en el que vivo, y tu agua, me complace saber, a menudo es más que un espejismo. Moja, gota a gota. Tengo razón para pensar en un oasis.

V

No tienes un jardín. No jugaría en él. Nunca aprendí a jugar. Nunca aprendí a asir mis brazos a los troncos. Nunca aprendí a pisotear la grama. Nunca aprendí con densidad. Me liberé de muchas nimiedades. Tuve que crecer de otra manera: enredadera enroscada en otros rejos; ojos cosiendo otras lecciones: improviso, sulfurado por los adeptos que de otros destilaba mi tálamo. No te replico por esto. Sugeriste unas alas. Ahora me han cubierto, y estoy seguro que cada pluma tallará cada piedra que usaré para definir una cárcava y un féretro. Falta una música inaudible para adornar esta fiesta. Por eso grita, arráncate: séme.


Hanzel Lacayo

Fotografía: "Balmy Hand" (2006) ©

2.07.2008

Never Be (A D.E.R.R.)



A D.E.R.R

Aquella mañana ―de fondo las nubes se cernían sobre la ilusión de las nupcias y un rascacielo se corría como cuantos en tu mirada ciega― lo dije: Es cierto. Jamás olvidaré. Comprendí en mi verdad lo denso: amor concentrado. Pero la uña que roe las cáscaras para encontrar pintura vieja, al fin y al cabo, esa que compuso la obra maestra, también destruyó. Aquella extinción jamás concertaste. A saber, los escombros son mi nueva casa. Jamás olvidaré: color gemido en que el gris era un preludio del ocre: hojas secas, costras, cartas palidecidas por el tiempo, todos tus gestos concentrados en un día entregados al fuero que tú nombraste: recuerdos. La brisa marchitaba los prados sin ti. Todo por un clamor ilusorio de un cielo dejado atrás: de la costilla, mi vida, ante ti expuesta, que tú has sometido cual dardo al cristal. No supe ver la barrera invisible a tiempo, la espada que penetraba sin quebrar por completo el agua, pero yo soy terroso y sólido; ahora me desborono y no puedes reconstruirme. Y sé muy bien que no alcanzaré a consumir todas las dagas y ansiolíticos del planeta, y que no tengo casta ni soy niño de un antaño en una tribu para ser lanzado a los colmillos de un volcán ―y aunque las llamas como una garra que cambiare constantemente de forma me procuraran, ardería más fiel que el tuyo, mi fuego― y es cierto que un fuego puede apagar otro fuego. Mece, pues, mi féretro; lánzalo a los cocodrilos; disecta mi cuerpo ya vencido por tu frente frío que sólo ha derretido aquel efímero ―ya lo verás― rayo de luz. Porque nadie alumbrará más que yo. Porque la luz es la huella y la huella es eterna. La daga pon en mi lengua y será como una miel caliente resbalando por mi lengua. Las uñas clava en mi memoria y serán cual febles plumas que yo utilizaré para hincharme de alas. Y sé muy bien que he de llegar a ti, y sé muy bien que habrás de despreciarme. Estoy hecho una duna, pero ínfimos entreseres dan vida a cada grano de arena; semillas de siempre soñarán para siempre tu lluvia; los frutos de ahora marcescerán dentro de mí y brotaré convertido en una naturaleza muerta. Soy la cera en tu nombre de metal fundido; yeso en tu masa, aguas finales. Y sé que es tarde, aunque trataste, finalmente, de ceder. Esos días de ayer se entrecruzan con los de hoy para forjar los días del mañana como un látigo. La vida es fenecer. El pan es víbora. Todo lo bueno que toco, me muerde. Sólo tú puedes podrirme. Y ya no estás aquí. Estoy congelado en el tiempo: joya de veneno machucada en tu tiesto. Eres mi atmósfera, y ya no estás aquí. Y ya no puedo ser en el vacío que tu vida ha descocido para mí. Déjame morir: más no podrías hacer. Y desde mi muerte te lanzaré una flor que no me puedas devolver, y cuando veas a él en su porte de mármol sereno en su latitud de ciénaga, porque toda su privamera quizá sea arrasada también por otra huella, seguramente te preguntarás: ¿quién es éste al que elegí? Y yo estaré bajo tierra narrándole a las pupas que no comporten alas cuando salgan de la tierra: alguien siempre las cortará; resérvense las huevas, y descansen en las páginas futuras de la paz: silencio mortal, infinito, tan hermoso y doloroso como un grito de algo que en mí para ti no tiene nombre.


Hanzel Lacayo
Fotografía:Fotografía: "Never Be" (2007) ©

2.05.2008

Aviso de Rapto


De alguna forma, las piezas tendrán que irse ordenando, hasta reconstruir el paisaje limado por el inclemente sol. La lluvia jugará juez y parte; todas las aves se pronunciarán, como la hierba con sus mensajes en clave y poco a poco, cada hiedra se replegará. Tan acostumbrado estaba a vivir bajo tierra ya, pero tú tendiste en mi palma una cueva, y te vi crecer, surgir a través de la pared, hendir las piedras, y ahora todo apunta hacia afuera, hacia una nueva luz. Saldré por ti de mi cárcel. Te rescataré del mundo. Te llevaré a vivir dentro, animal de afuera.

Hanzel Lacayo

Fotografía: "The View" (2008) ©

1.11.2008

Hanzel Lacayo en Canal 11

1.10.2008

There's a trace of you in my eyes

Love fades and I…
I know I should not land.

Today's waters mean tomorrow's ice.
Today seems yesterday´s forever.

I will create the need of being colder:
no wing of mine was meant for fire.
But I wish and I want and I lack!
To be no more than a winter gravestone.

My dead heart is warm, but not for love.
Hope may be rotting itself.


Hanzel Lacayo


p.s: How we hate silly poems, silly honest poems...



1.09.2008

No hay barcos en el puerto


No hay barcos en el puerto. Ninguno va, ninguno viene, y parece que la vida se funde con aquello que no alcanza, y la suerte entre las aguas es lograr perecer en ellas... Quisiera poder comprender un poco más esa mecánica, pero soy feble y sustancioso; no rompo los cuerpos. Me amoldo a la silueta de la destrucción; con un abrazo de drago mato lo vivo y en el proceso, muero yo. Quisiera haber nacido en otro polo. No hay barcos en el puerto.

Hanzel Lacayo






1.02.2008

Transatlanticismo



Hay agua donde deberían haber
paredes de laberinto con espinas,
dulce vapor desesperado que yerra labios,
sesos que se riegan laboriosos
en una madrugada homicida,
islas de nunca saber,
torres de legos de un mañana atroz
que caen para una sola vez.

Y en lo profundo
de este desacato fraudulento de razón,
sazón a muerte queda
atrapada en nudillos de garganta,
puños por boca y uñas por ojos,
sables por dientes que arrancaron
el silencio y la animadversión,
esculturas de sal en una mar vista
con una muy dulce melancolía
desde la última ventana equivocada.

Sin archipiélagos de por medio,
porque un día, a propósito del abandono,
hasta mis islas se fueron separando.

Debo ser otro yo quien lastre
la sangre que corre por mis venas
desde otro lado de ti.

Y sé que dirás cuando nos mates,
arrullando mis ojos aterrados:

Un dolor mayor suprime uno menor.
Pero en mí ya son irrepasables los pináculos.

La cima es el inicio de un punto
que empieza a consumirse hasta desaparecer,
y nadie nacerá para serrar con frases
las puertas de pochote
que deseo traspasar para vivir.

Hanzel Lacayo
Poema tomado de: "A Contenciones, Conspiraciones" (2006) ©
Fotografía: "Crying a River" (2007) ©



12.12.2007

Sin peso: un testimonio



¿Existo? Apenas he sentido los días...
Persiste el corazón embebido en salmuera,

tendida mi esperanza en la alambrada,

encogida y corrugada la memoria.

Más ínfimo que una pasa negra: persisto.

El mundo se carboniza de por vida:
un estudiado infierno me antepone rostros.
Delante de mí corceles negros ultiman mi rumbo
y nada me persigue y nadie me reclama.

Siento que no avanzo:
cual raicillas de mandrágoras futuras
germinando inútilmente entre las muescas del asfalto.

Mi receso en todos los planos
padece con rapidez una disipada sapiencia.
Apenas salgo a la luz, tras sobrevivir un poco,
se marchita esta aguzada voluntad metaloidea.

Más de la cuenta, de mí florecen truenos
—y negrísimos— que barren con nociones del futuro,
concentrándome a tientas, como nubes altas.

A las diez acabaré conmigo,
cuando mi padre se haya ido
a rascar la garganta de las minas;
dé inicio mi madre la maniobra de maquilas;
anhelen ambos la vacancia de quienes imposiblemente
andan en su búsqueda, navegando por ahí:
irrecuperables, cuando se han perdido;
irreconocibles, cuando se han hallado.

Y mi alma, con ellos, seguirá por siempre
el halo de una bala de cañón, aún no disparada.

Hanzel Lacayo

Poema tomado de: "La Piedad Sublevada(2007) ©

Fotografía: "At Midnight" (2007) ©

El Modo Necesario



Estas frías baldosas marmóreas
han soportado estruendos,
caricias tañedoras, filo de flor,
pequeñas cosas y en verdad corpulentas
que rayaron la vida sacudiendo la pólvora,
levantando una imponente nube sola:
negra como ninguna noche,
profunda como ningún día,
silente cual eterna estasis
de náufrago llevado a la sirena.

El cuerpo cedió a la memoria del páramo;
la niebla ampulosa, al brazo de Eva;
rebosante de pecado,
mordimos el anzuelo sin carne.

La venia telúrica del océano,
la raíz enferma que encona frutos,
la saña de no dejar ir,
la grandeza de lo perecedero,
la idea de lo preconcebido inenarrable:
se funden en cera tenebrosa,
se tragan mi piel y me rehacen.

Me levanto para caminar en silencio,
prófugo de mi propio suelo.
No nazco, sólo crezco.


Hanzel Lacayo

Poema tomado de: "Cien Muertes" (2006) ©
Fotografía: "Decubitum" (2007) ©



12.11.2007

Lo Imposible


Lo imposible

Imposible sería despedazarte;
arrancar botones de flor a la roca,
encontrar verbo de carne en el espíritu:
dualidad estropeando la unidad de la perfección.

Imposible sería concentrarte;
hallar luz en el rostro más sombreado del mundo.
La noche sepulta esa casuística
como el pasado se desangra en día herido.

Lo posible es ser tan lleno
como el vacío está vacío de sí mismo;
igualmente soleado como sol invicto
por encima de tinieblas aún,
y que hablaras a sol y tiniebla
como contigo mismo y, con igual experticia,
las nieblas que interpongas florecieran
como muere candidez cuando te ahogas.

Hanzel Lacayo (2007) ©
Fotografía: "Of the kind" (2006)
©

12.06.2007

Nota de Suicidio Nominal

Mi nota no es más que un parapetar deseos no consumados. ¿Acaso alguien voraz y con apetito amarillista se asomaría por la ventana como yo no me asomaría para verles, con la dentadura reluciente y los ojos gastados en caos y drama y esas predisposiciones asombrosas con que aceptamos o renegamos de la vida? Abandonados a su suerte o albedrío, les lanzaría los odiosos y perfumados pañuelos blanquecidos. Mi asco es honesto. Mas mi deseo no es meditar sobre las fuentes, los blancos de mi desagrado. Sencillamente lo he decidido esta mañana.
Como pocos saben, diciembre ha sido históricamente el mes que más he aborrecido, no sólo por sus tragedias, sino también por sus aires de antaño y decoraciones alusivas; ustedes conocen otras razones más dignas; la fijación personal es tremebunda... Hasta la fecha, he logrado consumar alrededor de 8 libros que han permanecido inéditos por motivos que no me atrevería a nombrar aquí por falta de tiempo (hay otros motivos de la burocracia que mi corazón desinteresado no entiende y de los que mi cerebro con una mayor agilidad se desatiende). Según dicen, tengo material suficiente para morir, y estoy de acuerdo. ¿Qué más necesita un poeta sino haber escrito lo suficiente para sentirse satisfecho? Además, mi novela está triturándome y de aquí hasta ahora los engranajes no han hecho más que ensarrarse y vestirse de costras. Debo lubricar la ferviente idea, la vesánica obsesión por lo limpio en la prosa.
Como lo dije antes, es parapeteo. Detesto el sabor férrico del paladar, así que no he elegido un dogal. Y el mar está tan lejos de aquí donde no estoy aquí ahora. Y el fuego me proveería de una excitación más grata que la que por dentro me avasallaría si tal vez me opusiera a respirar, y entonces no valdría la pena otro tipo de pena. Una horca es, cuando mucho, sobremanera retórica. Son pocos los poetas que han fenecido ahorcados. No he profundizado con detalle sobre este aspecto, pero debe ser verdad; la mayoría de las referencias hacen alusión a mis razones anteriores. Son más escasos los que, en verdad, han dado a guisar sus poemas al ojo público en su totalidad. Así que lo haré, voy a matar cierta parte.
Ayer pensaba en esto, mientras conversaba ―a solas― con David Parker y Ezequiel D` León Masís. Tensaba el letargo y consideraba no volver a escribir bajo el concepto de un libro. Siempre me he amparado bajo una sombra conceptual, pero ahora la corriente está tórrida y adimensionada; es casi una duna, memoria de sayal. He de volverme un empecinado redactor de entradas en su sustitución. ¿Quién leería? Debería mostrarme auténtico y rasante como en mi prosa trabajada. ¿Para qué? No merece un pétalo de la pena, apestosísima flor, fortísima pestilencia acídica.
Alguien dijo blues abierto. Vacilé. Luego me reincorporé. Nada tendría que lamentar; igualmente están muertos esos versos… Y nadie comprendería el móvil. Están todos llenos de ideas románticas sobre la poesía; están todos pendientes de la influencia, inflamados como un vientre que gesta una pepa deletérea, una minúscula, gravísima pupa de fuego que no quema. Es el vicio por quemar y no durar lo que les envenena. Por eso no debo flaquear. Empecé a cantar la letal cancioncilla:

Blues abierto:
cielo abierto,
como el enigma se cierra
para mostrar más cosas,
como las cosas se cierran
para mostrar más enigma,
y cerrar el cielo
en el blues abierto…


Lo soñé en algún momento de mi infancia. Recuerdo tan poco; hace tanto el sumidero… Soy feliz de tener la oportunidad de sufrir ahora. Esperen unos cuantos días. Me voy a cortar un ala. Vedme por la ventana como yo no los vería.

Hanzel Lacayo, 2007 ©

11.15.2007

Oh, Father, Thy Power Is So Beautifully Dreadful


Padre: no te conozco lo suficiente
para serte fiel en la paz, solamente,
porque en la guerra nadie crece
bajo el orden de quedar unido.

Uno a otro: unidos, como gotas inseparables.
Tras separarnos robará en parte alguna
mínima porción de la identidad de la otra;
mas: ¿qué perdurará en el ojo oscuro de la brecha?
¿Qué seríamos acaso si tan sólo todo
hubiera acaecido con otro orden y patrones?
Tan siquiera patrones, pero ni eso se nos apetece.

¿Mortal envergadura se deshace?
Si perdemos una arena, la playa mella;
Si perdemos un ala, el ave cae
(sucede con aviones y rapaces),
aunque no por ello se vayan a inmutar
las crestas de las olas de sangre,
la cara inalcanzable de un fútil horizonte:
un oleaje terráqueo color cobre.

Nos rendimos antes de osar traspasar.
Nunca necesitamos avanzar más allá,
domar el racimo de aguas turbulentas.
(Nuestra voluntad cortó con filo de bacará
cada hebra de silencio interpuesta.)
¿Cómo soslayar la tentación del vino
si siempre se ha vivido en el desierto?

¡Qué no sabemos decir nada sin callar!
Tragedia del feliz es serse sin amar,
y es silencio interdicto la más grata muestra
de no llegar a conocer sonatas de triunfo
en el seno enmudecido de la ingratitud.

Carece mi cuerpo de verbos para dar fe,
acrecer: silente mi amor de hijo
deflagra dejando caer cenizas día a día
(leños al aire me destruyo sin antes arder).

Hasta dónde voy, no sé si te veré,
pero certeza tengo de que al atisbar
hacia atrás, al menos algo íntimo
podré entrever, capturar, reformar,
aunque solamente sea la coraza,
brillo de hiel y corazón de sal.

Oh, father, thy might is so beautifully dreadful.
Can´t I Can´t? Can I?

Hanzel Lacayo (2007) ©
Fotografía: "Dove" (2005)
©

11.09.2007

En Primera Línea


Tal vez tiene que ser así: la marca incógnita, el tercer ojo, el gran sello rojo levantando frentes enemigas, el perfil de la tarde diestro en saberse, sólo por esta vez, más imposible que siempre. Realmente, no tengo tiempo; no poseo las fibras. No tengo las manos mordidas por las hienas en quienes deposité las indigestas semillas. No me interno an arenas movedizas. No soy ánima de ningún espejo (cualquier ilusión, reflejo); no vaya a ser que retorne el invierno más anegado que mañana, más reflexivo que la helada de hoy, más asertivo que el deshielo de antes. Y si no va a ser así, crezca mi piedad trizada; crezca sublevada la piedad, y las distancias que separan del abismo de la saña y la culata cálida de la muy vaga amiga, en primera línea, refractando mi cara en la cara borrosa de su guadaña; y los aires de inquietud que disocian eslabones que muy bien parecieran tener en su seno más de hiena que de oveja... Si oh, en mi país las ovejas se devoraron a sí mismas hace eones atrás. No voy yo, solamente porque arden, a inducir las lumbres, recoger las cenizas. Me enferman las malvas arrancadas a la fuerza, las tumbas pisoteadas. Si ya no tienen más por qué morir, y yo no tengo más furor que vivir en el gélido vahído del recuerdo de su diaria muerte.

Hanzel Lacayo

Fotografía: "Protection" (2007) ©

10.28.2007

Apuntes sobre Sal


I

No podéis suponer
conocer el dolor submarino
de la memoria del mar
sólo porque aplicáis,
a lo largo y ancho de la herida,
las letales pepitas de sal.

II

No frotéis la sal gema.
Por más que ansiéis refulgencia,
ante vosotros no relucirá.

¡Buscad brillo en la gema original!

III

¡Mellad esfuerzos en saber qué ansiáis!
Mas no blandáis la inmaculada
fuerza de la belleza
del modelado mineral artificial
sólo por violentar la pureza fósil de la sal.

IV

Si lloráis por ello, con lágrimas
terminaréis por disolverla.
Y así os quedaréis insípidos.

¿Es eso lo que queréis, talladores?

V

Brilla más vuestro ojo talámico,
cual mina de sal o gema, por lo añoso,
que por entrañar billo propio.

¡No necesitáis quilate ahí afuera!

VI

Si hendís vuestra aorta en el mar,
acudirá excitada la sangre
al encuentro con más sal.

Hanzel Lacayo

Tomado de "La Piedad Sublevada" (2007) ©
Fotografía: "Puzzled Jail" (2005) ©

10.21.2007

Mad´s Girl Love Song by Sylvia Plath


Sylvia Plath, mi gran adorada, leona de talones mordidos por la letra, escaladora de la perfección, me he atrevido a traducir tu canción.

Para el infortunio de muchos, mi traducción es libre; para preservar el ritmo he tratado de mantener cierto esbozo de rima fiel y prosodia. Lo cierto es que este poema se pudo haber traducido de una manera más exacta, y no atentando en contra de esos criterios fonéticos que debe entrañar una canción. Por eso, he decidido dar cabida a la rima, tratando de mantener el significado lo más incólume posible... Hay tantas notas que me gustaría apuntar acerca del poema; tantas explicaciones sobre el por qué decidí añadir ciertos pronombres y adjetivos, alterar la sintaxis, utilizar sinónimos no tan sinónimos, pero me gastaría esta entrada en aseveraciones que bien pudieran ser refutadas de diversas maneras.

Hay pie para la apelación, pues, mas no desearía entrar en batalla. Véase ésta como una versión íntima, personal:

Canción de amor de la joven loca

Cierro los ojos y el mundo cae muerto.
Alzo los párpados y todo vuelve a la vida de nuevo.
(Creo que te inventé en mis sesos.)

En azul y rojo salen a valsear los astros
y hacia dentro galopa lo que es arbitrariamente negro.
(Cierro los ojos y el mundo cae muerto.)

Soñé que me hechizabas hacia el lecho
y me cantanas, quebrada luna; me besabas tan inquieto.
(Creo que te inventé en mis sesos.)

Dios es derribado de su Cielo; se extinguen las llamas del Infierno:
escapan serafines, de Satanás el ejército
(Cierro los ojos y el mundo cae muerto.)

Imaginé que volverías como aseguraste,
pero envejezco, de tu nombre me desatiendo.
(Creo que te inventé en mis sesos.)

En vez de ti, debí haber amado a un pájaro del trueno:
cuando regresa la primavera, al menos ellos sí rugen de nuevo.
Cierro los ojos y el mundo cae muerto.
(Creo que te inventé en mis sesos.)

Traducción de Hanzel Lacayo
Revisión: Denis Reyna


Mad Girl´s Love Song

I shut my eyes and all the world drops dead;
I lift my lids and all is born again.
(I think I made you up inside my head.)

The stars go waltzing out in blue and red,
and arbitrary blackness gallops in.
(I shut my eyes and all the world drops dead.)

I dreamed that you bewitched me into bed
and sung me moon-struck, kissed me quite insane.
(I think I made you up inside my head.)

God topples from the sky, hell's fires fade:
Exit seraphim and Satan's men:
(I shut my eyes and all the world drops dead.)

I fancied you'd return the way you said,
but I grow old and I forget your name.
(I think I made you up inside my head.)

I should have loved a thunderbird instead;
At least when spring comes they roar back again.
I shut my eyes and all the world drops dead.
I think I made you up inside my head.

Sylvia Plath

Fotografía: Mad Girl (2005) ©
Modelo: Arlen González

p.s: La traducción no pudo haberse hecho posible sin el imprescindible apoyo de Denis Reyna. Existía otra Arlen más idónea para la foto. Mad Girl es una de las primeras fotos que tomé, con mi ya decesa cámara de hojalata. La foto es mala, pero transmite el aura del poema con fidedigna demacración.

10.20.2007

Parlamentos del Invisible



I

No tengo cara para dar al mundo. Todas mis caras se expresan en blanco pálido, transparentado. Florece la nieve purísima y casta de mis labios.

II

En una peña diciembre me aliena del mundo. Cosas pequeñas y numerosas son lo poco que he añorado. No tengo cara ni para mí mismo. Estoy cercado por frágiles trasgos. Heridas profundas, perfiles violados, volúmenes me toman.

III

Balan las ovejas que en mí no soy. Reconozco su soledad en la esquina de una sombra, y el cuerpo de la sombra no es suyo ni mío. Soy el parpadeo de un hombre invisible desde otros lobos.

IV

Quien desee verme deberá tocarme primeramente. El miedo no mediará a través de ese choque. Ser borrado por completo de los aires ceremoniales. Retener el amor eterno en los pulmones como un enloquecido. Son cosas que haría con tal de que me vieras desaparecer.

V

A nadie he querido cerrarle mis puertas. La bienvenida es en sí misma una brecha. La idea de la brecha es más ancha que un abismo. De un lado nadie intenta buscarme. Del otro ya he sido encontrado y he huido. Me han disparado por ambos lados del espejo. Sólo me reclinaré ante balas irreales.

VI

Ante mi gloria la ira crecerá como un cáncer. Aquí está el hombre interior sin nombres exteriores. A nadie me he hincado entre líneas que significaron bordes, y nunca desde las siluetas he querido condensar monstruos. A ninguna fachada le debo una sola guerra. Memorias, gestos anónimos, espesura del gesto. Manos que no encuentran muerte en otras manos.

VII

Una simple estoma, clara, diminuta, en que efímera es la boca y sempiternos los deseos, blanco en el negro, negro en el blanco, aunque ya no viva a todo color ninguna boca, labios carmesíes, traiciones. No deseo el agua ni el fuego. La tierra es la única madre que espero.

VIII

Merezco otro país y no necesito más que mortalidades. Alcanzar las heridas correctas y ninguna palabra entre ellas. Narrar cada detalle cuando todo he dicho sin haber contradicho nada. Abrir completamente las ventanas para acercarme al paraíso. Traspasar la puerta finalmente contigo en ese instante. Sobrevivir los dos en pensamientos vívidos, inalienables.

IX

En la cabeza de alguien recordar nuestra totalidad. Borrar después esa cabeza sin guardarle pesar. Realizarnos en el infierno. Por un espejo grueso, separados abrazarnos. Que no importe ser ya más un invisible. Que todo sea cierto.

Portrait by Salomón de la Selva


Tropical Town and Other Poems fue el primer libro de poesía que publicó Salomón de la Selva. Encontré un poema que me gustó mucho (esta impresión no sucedió con el resto) y decidí traducirlo. Me pareció un poema conmovedor y uno de mis favoritos del susodicho, si bien no me deleita en gran medida su obra.

Retrato

Como agua congelada ahí lo hallé,
con pensamientos cual deshojados árboles rodeándole.

Como agua congelada en su profundidad lo hallé;
nunca un verano fue lo suficientemente largo para deshelarle.

Traté de enfurecerle, sólo que
así creció más frío y reticente y solitario.

De todas las formas posibles, traté de amarle:
me acerqué furtivamente y me apoyé sobre él.

Perforé su superficie en buena parte
e hice de mi corazón sonda de plomo:

Pero estaba frío, de flanco a flanco;
cuán profundo era, no llegué a saber.

Traducción: Hanzel Lacayo
Revisión: Denis Reyna


Portrait

Like frozen water there I found him,
with thought that were like leafless trees around him.

Like water frozen to its depth I saw him,
no summer ever was long enought to thaw him.

I tried to make him angry, only
he grew more cold and reticent and lonely.

I tried all ways I could to love him:
I crept up closer and I leaned above him.

I pierced his surface in good part
and made a plumb-line of my heart:

Hut he was frozen through and through,
how deep he was I never knew.

Salomón de la Selva

Fotografía: "Forever Asleep" (2006)
©

9.30.2007

Sucio



Estoy sucio por fuera. Por dentro sigo intacto. De mi voz interna deflago; aún no lo sé. No sé cómo me he ensuciado. No sé cómo ha llegado la destrucción a lamerme los huesos.. Ni a mi propia sangre le ha importado que su dueño haya prosperado ciego. Ahora las hojas de bacará precipitan contra cada uno de mis sesos; ahora, las navajas me resarcen, una a una, hasta llevarme lejos de quien jamás lograría apartarme, aunque quisiese. Deberé aislarme, sin lavarme, hasta que el aire me limpie a ras de piel, arranque suavemente las costras. ¿Cómo aspiraría mi alma a cierto esbozo de redención? No cambiaría quien eres, y no salvaría nada. Más fácil sería sumergir la mentada, luego el cuello completo, en el agua... Y esperar... Que no será ya más.

Hanzel Lacayo

Tálamo



Porque ningún pasado
le es fiel a su verdugo:
inclinémonos todos ante sus pies.

Inalterables, falseados,
con la pose graveada por la congoja
de las últimas maniobras,
de la sucia fábula,
de la habilla que nos es propia
como una piel secundaria.

Un abrir y cerrar de tus ojos
aporta un reflejo de escamas de cobra,
a la que podría incluso convencer
de no clavar en nosotros
la antífrasis de la amonita:
todas las excusas que alguna vez
diseñamos por si acaso
el día de un juicio final
resultara ser prosaico
y fuésemos grátilmente
serviles con su veneno.

Porque esa tierra está gastada
de nosotros, señoras sierpes,
dejadnos descansar bajo el agua,
albeados por aquellos esqueletos irascibles
de quienes nos amaban y odiaban
al mismo tiempo que nos olvidaban.

Hanzel Lacayo

Poema tomado de: "Cien Muertes" (2006) ©
Fotografía: "Snake Woman" (2007) ©
Modelo: Madeline Mendieta

He Cracked A Word by Allen Curnow


Es difícil encontrar poemas de Allen Curnow en la red; empero, más difícil resulta encontrar traducciones de sus poemas. Por eso decidí traducir uno de mis favoritos: He Cracked a Word.

Agrietó una palabra

Agrietó una palabra
para alcanzar el interior de lo interior;
luego, la gran bolsa de papel quedó llena.
El hombre dijo: son buenos y maduros.
Ante los encogidos núcleos,
como lenguas negras en sus bocas muertas
hicieron mofa de la torpeza de canciones
y de la sabiduría bamboleante.
Éstos conformaron
una tonta y pequeña pila;
y las retozantes conchas
cayeron entiesadas sobre el suelo.
Y aquéllas modelaron patrones
a los que atisbaron retrasadas cámaras,
encontrando, como era usual,
gigantescos meteoritos
en el País de los Ratones.
¡Cuán descarado hurto!
Se asentó y asentó y asentó:
alimentando mecánicamente
la pequeña, tonta pila,
los patrones en el suelo,
no más consciente
que de recuerdos,
deseos, y un débil,
mas asertivo agijonazo de pulgares.
De su júbilo: los principios.

Traducción: Hanzel Lacayo

Debido a que dentro de mí afloran muchas emociones encontradas cuando leo ciertas traducciones de poemas magistrales, estaré subiendo las mías con mayor frecuencia. He aquí el original:

He Cracked a Word

He
cracked a word
to get at the inside of the inside;
then the whole paper bag full.
The man said were ripe and good.
The shrunken kernels
like black tongues in dead mouths
derided the silliness of song
and wagging wisdom.
These made a small, dumb pile.
The hopping shells froze to the floor.
And those made patterns
half-witted cameras glared at,
finding as usual
huge meteorites in Mouseland.
What a barefaced robbery!
He sat, sat, sat
mechanically adding
to the small, dumb pile,
to the patterns on the floor,
conciouos of nothing but memories,
wishes and a faint, but unmistakeable
pricking of the thumbs:
the begginings of his joy.

Allen Curnow

Fotografía:
"Wounds" (2005) ©

9.01.2007

El Ahogado



A mi madre, con delirante amor...

Al levantarme, lo supe: raudo, lanceolado,
el deseo esgrimía lanza tras lanza
entre cuyos blancos mi cuerpo feblemente se detenía.

Yo mismo hecho todo dardo penetrado en sí mismo.
Yo mismo hecho todo círculo dentro de círculo,
y en el centro: un punto pupilo, negro, indefenso, fijo;
noluntad apuntándome directamente a la sien.

El ojo del lago me miraba con amor violentado.
Al levantarme, lo supe: a la orilla del lago,
lago que parece un tan profundo abismo.
Nunca se es tan hondo y lejano para arrullar un gran tránsito.

Si camino, parece que es él quien camina a mi lado.

Tan densa su agua como mi médula oscura,
perlas negras dentro de las que laten sombras
temen ser creadas a plena luz del día;
ignoran mi fosa, personal y portátil,
o alguna victoria de velos descorridos por derrotas.

¡Por redención, me internaré en sus aguas!

Muerde la costa mis tobillos como un pez inteligible.

Penetro la delgada cortina y rectifico, comparo, mido:
la soledad lacustre, compacta y sin sal,
por completo limpia de vidas humanas.

Un sarcófago sin término me aprieta en su agudo palmo.

Por la línea de la superficie mi cordón umbilical es cortado:
tantos sólidos amargos dejados atrás
como hacia adelante renuncia ante mí el futuro en sus runas.

De la rodilla hasta el muslo me siento dividido:
mitad hombre, mitad pez o coral
o alga o piedra o grano de arena,
exponencialmente cada vez más reducido.

La mañana me ha traído embarcado en ocres.

El celeste del cielo, en un repente,
me mira de soslayo a través de una grieta
en su altivo pecho de pesados cirrocúmulos.

Nadie me apunta, mas mi estómago emblandece.
Mi pecho se contrae ligeramente.
Mis manos, cual lingotes, se cubren con la tiniebla
de la bóveda dada que ha presupuesto protegerme,
apartarme completamente del frente de fuego.

En mi interior, este demonio todavía arde,
torácico, pero: ¡ya verás, lumbre!

Lo supe por cuanto el lago me profirió:

En mis entrañas ni el Infierno podrá tocarte.
Ningún entreser aterido podrá reclamarte.

Aquí podrás dormir tranquilamente,
libre de dioses o demonios, para siempre.


Mi cabeza es lo único visible a la distancia.
Casi un total sumergido quien pronto sería
de toda idea desnudado —idea de redenciones—.

Y pronto me sumerjo, y nado sin ver nada.
El firmamento en su reflejo me sepulta a bocanadas.
Sin errar, el viento permanece firme y también declara:

Soy un error lleno en mí mismo.
Ni siquiera yo sé dónde he estado.

Ni siquiera yo conozco mi detritus.
Pero al verte, te sé parte del agua, y te entiendo.
Les hablaré de ti todos los días a las montañas.

¿De qué puertos derruido está hecha mi partida?
¿Qué montañas debajo del mar guardan mis entrañas?
¿Qué epitafio mi muerte valida? ¿Qué lápida?
Si elegí no dejar rastro de tan fría hazaña.

Pero nunca se es tan frío para no añorar una migaja.
¡No de peces ni de aves ni de serpientes milenarias!
En mi cuerpo prevalecen añoranzas incendiaras aún bajo las aguas.

Sólo podré extrañar que no me lleguen a tocar:
las manos, las flores de mi madre.

Hanzel Lacayo

Poema tomado de: "La Piedad Sublevada" (2007) ©
Fotografía: "Waterhole" (2006) ©

8.30.2007

Obituario



Empezar desde cero:
la más grande destrucción.

Más grande que lograr la eternidad.
Más horroroso aún que resultarse
en las máculas de masas
y en los puntos de carne individuales.

La herida que no cierra,
el barco que no zarpa,
la estrella que desaparece:
gravitan en derredor de mi destrucción
inmolando mi incorporeidad de anacoreta,
pero nada allá afuera me deslumbra
como las grandes figuras retóricas de la belleza,
a no ser el precipicio en que se ocupan
—desconsolando los espacios ocupados—
y quienes se desocupan en sostenerlas.

El vacío todo niega o es matriz de la materia.
Y voy hacia adelante a ignotas tierras,
y voy un poco más que persuadido del pasado.

Aquí y ahora, disperso y maldispuesto
—la cara endurecida y el frémito—,
coloco la primera piedra, última en caer.

Fantasmagoría del escombro del ayer,
todavía malquisto, en pie y sin querer:

¡Quiero que me entierren en ti, y no en la tierra!

Hanzel Lacayo

Poema tomado de: "La Piedad Sublevada" (2007) ©
Fotografía: "We Fish" (2006) ©



Sobre Impedimenta




Sospecho que ya está consumado. Si habita la mente, puede fácilmente salir a la luz, liberarse del antaño de las telarañas, de la voluntad del muro. Hace un año empecé a tocar piano y hasta la fecha, todo marcha viento en popa.

El proyecto se llamará "Impedimenta", aunque aún no he escrito las líricas. Resulta irónico que un poeta no pueda componer lírica para sus propias canciones; muy propio eso de la música, que tiene su propia voz, y por cuanto no pueda sobreponer, traslapar en las piezas un poema, no me atrevo a alterar lo que tiene vida propia sin la necesidad de palabras para validarla.

He pensado algunos nombres: "Hurt, but still around", "Top of the tree", "Lady Bitterness", etc. La matriz será el piano y la voz, pero deseo incorporar elementos minimalistas, domésticos; los llamados "found sounds", pero sin recaer en lo toytronic de Psapp or Roísìn Murphy; una que otra cuerda, si no sintetizada, donada por alguien que deseara colaborar... Pero bueno; hace falta mucho por definir, y yo todavía no me atrevo a hacerme ver. Tendría que conseguir un piano decente, o un pseudo-piano, como llama Clara Grün a su piano. Pero de aquí a que consiga un piano, pasarán meses...

Es un hijo difícil, considero, casi tan laborioso como parir un elefante fertilizado por un sueño del tamaño de una hormiga en un cuerpo vegetal.

Hanzel Lacayo

Fotografía: "Light Piano" (2007) ©

8.20.2007

Irremisible


A Arlen Siu

Deja de llorar con ese porte de irremisibilidad.

Las lágrimas sólo son luciérnagas cansadas,
luciérnagas atrapadas en un frasco
que advierten su muerte antaño
y se rehúsan a morir tranquilas.

¿Para qué agitar las membranas
de sus alas vanamente o brillar
ante los ojos de un ciego inconmovible?

Duerme saboreando el vidrio
y sus latigazos de silencio insípido
y el espacio mínimo
que pincelan sus contornos.

La quietud es la sabiduría
de las almas rebeldes y sensibles:
no te nubles ni te quiebres;
reconstruye tu vuelo dormida,
renueva tu vuelo derribada
pero sin moverte tanto
ni malgastando tu refulgencia…

Sólo vive para ensalzar la lejanía de tu muerte.

Sólo muere cuando estés amarga.


Hanzel Lacayo
Poema tomado de: "Salutación del Irrecuperable" (2005) ©
Fotografía: "Arlen Siu" (2005) ©

8.05.2007

Gran Sombra


Cómo me asfixia: lo no hecho y lo deshecho, las disyuntivas, las interrupciones, el día a día, con su pulso latente marcando mis quehaceres, tal que una gran alarma me evocara y desprendiera de mí todas las hojas no escritas. ¡Baten los cuernos de niebla! Sobre mi se vuelca una nube gigante, negra como ninguna noche, densa como ningún día y, sin embargo, no sería suficiente para aplastarme; mas toca mi ser forjado en óleos y acrílicos, doma mi flexibilidad.

A tientas, logro sostener una actitud, conservar la expresión de la cara con su táctica y su reciedumbre, mas por dentro soy feble, devengo alterado, difuminado sobre el telón que cae muerto frente a tantos ojos ciegos. El paso del tiempo aplaca mis prados, antaño marchitados por el paso de entreseres que jamás han existido.

Un día, las imágenes se me vienen a la cabeza en un solo tesón violento; otro día, gasto mis energías entresacando significados de entre el insondable resto; a veces, se trata nada más del afán de querer hallar una revelación profunda en el impreciso instante, en el sitio incorrecto; otras, del empecinamiento con que intento derribar sobrecostumbres. Como sea, entre dos altos paredones, mi puente se yergue y se bambolea como el juicio y la congruencia de habitantes de una torre de Babel quienes, de un momento a otro, se dirigen la palabra sin entenderse.

Me resulta imposible no dejar de pensar en aquellos que han escrito mis propios pensamientos antes de que yo naciera. Me apasiona pensar que podría hallar alguna otra vía: más visceral y menos accesoria para los demás. De algún modo, nada parezco alcanzar plenamente; a nada parezco renunciar por completo. Me debato entre río y lago. ¿Dónde podría anclar mi barco? ¿En qué engaño, si siempre permanezco atado a la corriente?

¡Cuánto de lo dejado atrás mella mis pasos hacia delante! ¡Cuánto de lo no encontrado aún me hace repelar el presente! Si conozco todo de un momento irrecuperable e ignoro tanto del momento real que sobrevendrá en el futuro, y nada me fija. Frotis soy de ningún Petri. Mi cuerpo habita el tiempo que mi espacio medra. Y mi mente no puede colocarse justa en ningún lugar sin antes haber renegado del que dejó atrás en su gran tránsito. No tengo morada. Lo más cercano a mi morada es mi palabra. Mi lengua es el arma por que perezco, y tanto digo como desdigo sin lograr concluir algo eficazmente.

Y de nuevo, se me viene a la mente la visión de Esther Greenwood, mucho antes de que perdiera la cabeza (muy razonable hubiese resultado que quizás cabeza jamás debió haber estado anexada a cuerpo, habiendo vivido lo que ella hubo vivido), cuando sabe que New York se precipita campante e insobornable del otro lado de la ventana, y que no tiene fuerzas para salir a dar un último paseo, morder sus comisuras, platicar con las sombras, encarar a las luces, antes de regresar a su ciudad natal, para que la noche le revelase algún insigne secreto sobre ella misma.

Temer y arrepentirse de que la lanza halla quedado por completo limpia de sangre; casi como he vivido, sin retar: ansia de guerra con angina de pecho, no pudiendo ser débil o fuerte a la misma vez. El corazón fue hecho para recostar sus ventrículos en la idea de un extremo. Y ese extremo está apartándome del centro, y es precisamente en el centro donde quiero quedarme. Pero no puedo; no puedo concretar la permanencia. Tan rápidamente, lo que creía alcanzado, pasó a formar parte de la materia del recuerdo, y no puedo formular otro sueño, por cuanto mi cuerpo ha perdido la batalla con el alma, y soy capaz de sentir ahora cómo cada célula padece la gran sombra, sombra de derrota, y mi aire de derrota se convierte dolorosamente en mi única forma de aliento, casi tan efectivamente como el dolor resulta ser la única prueba de que existo.

Hanzel Lacayo
Fotografía: "Footprint Out" (2006) ©

8.02.2007

Sin Isla


Creo no tener mucho que contar esta mañana calurosa. He extraviado, por accidente, una de mis Entradas acerca de EXPICA; sí, yo sé: tremebunda pérdida de tiempo. Era una Entrada bastante ácida, bastante humorística, que había planeado para dar un giro inusual al ambiente sombrío de ciertas intervensiones. Luego, me remití a aceptar que quizás ese halo denso de pesimismo es tal que una esquela que debo llevar clavada en la frente por el simple hecho de que tengo que reportar, a quien sea que lea, este sentimiento de vacancia extrema, de disociación, como si en el fondo esto realmente importase y prescindir de la sonrisa fuera tan certero como cegarse.

Sí, hay razón para estar ácido y nublado y reticente y aislado, durante cierto tiempo, en esa isla.

El otro día tuve una conversación en un sueño con una señora que coleccionaba caracolas y me dijo: "En la isla están las caracolas, dentro de las caracolas están las perlas (...) son muy hermosas las perlas, pero la belleza termina por embelesarte (...) la locura sobreviene tarde o temprano (...) estoy vieja y apesto a meados, etc... Lo característico era que, tal a como he imaginado mi isla, la soñé idéntica; mas siempre hay intrusos que nos están empujando a escucharlos, sin importar que sus aspectos sean fofos y absurdos para nosotros... No se puede vivir aislado por mucho tiempo, creo... escuchando a extraños demasiado concentrados en la miseria de sus existencias.

Como sea, no creo estar nada cerca de esa isla... Como la canción: "I´m so proud that I´m an island". He estado viviendo demasiado asido a otros, últimamente... El aire exhalado de sus bocas me empuja como una pluma... y no sé adónde iré a caer, no lo sé...

Hanzel Lacayo

Fotografía: "Feather Vs. 2" (2006) ©

7.29.2007

Un Episodio de Muerte


¿Quién vive? ¿Quién muere? ¿Qué significa para un corazón de hombre esa gran recesión? Medito sobre tanto peso muerto dentro de un corazón tan nimio; cada día, otra muerte; otra más de las anónimas y forajidas... ¿Qué haré contigo, pequeño monstruo torácico, que bombeas dentro mí la sangre que mi ser de arena hacia fuera sueña, y a través de tan intrincados cantones de la red?

Poco a poco, me he ido secando en un gran tesón corpóreo. Imposible para el rocío suavizar la idea de la muñeca helada que se funde con el vidrio. Imposible para un candor de día endulzar las magras postergaciones del siguiente, la lucidez suficiente para quedarse, las cosas dadas a ser bellas y que nos retienen.

Sobre mí se yergue la sombra de diminutas masacres. En el centro de una plaza, atado a la certidumbre implacable de que seré fulminado (en ciertos casos resulta mejor no saber que todos tienen una piedra en la mano y otra bajo el pecho que los empujará a lanzarla), mi memoria también me empuja a recibirlos presto, a adorar el fruto de la subyugación (besa la mano de tu rey y te dará guerra).

Poco tengo que decirles, si todos ven en mí una cara de la destrucción. Me quedaré sin cara, entonces. Hagan otoño con mi cuerpo. Después me calmará la gran helada. He seguido el aroma a nieve desde muy lejos, desde hace mucho tiempo, mas no he podido decidirme a dar la espalda a tantas caras que en tan poco tiempo han alterado la mía. ¿Con que boca podré hablarles sobre la mentira? ¿Con qué ojos apagaré el mundo? ¿Cómo podré aspirar a la recesión, si queda poco por arrastrar? ¿Cómo podré denunciarles? ¿En qué poema, en qué conversación con extraños, en que espejo? Por miedo a la sangre, a la noche permanente y al dolor. Y nunca partir completamente. Y nunca tener nada por completo. Como no tener asegurada una tumba y si teniéndola, no tener asegurada una muerte...

Entonces alguien detrás de mí acabará; alguien delante de mí empezará lo acabado (ignoro quién o qué), y no seré ninguno de los tres en el ciclo. Para cuando llegue la hora, poco acaecerá. Poco podrá morir en mí ya. Nada revestirá novedad. Y será como florecer bajo tierra recordarlo para vivir enraizado de ramas en el viento.

Hanzel Lacayo
Fotografía: "Burial" (2006) ©

7.25.2007

No Toca Hora




¿Cuándo tocará hora para el poema feliz? Ninguna nervadura de mi ser se apiadará de saberlo. A cuestas, la pluma reporta una carga más pesada que la que una roca en su lugar supondría, si mi vida entrañara más alas que rocas, más vapor del cielo que licor terreno, pero siempre voy a la deriva suponiendo que todo lo que hago, lo hago a remiendos, a puntas y coseduras.

La felicidad no tiene peso, cual calcárea y vacía concha –enrarecida mezcla-, raspa su exterior y esgrime una carencia de interior. En cambio, aquello que apresura o dificulta la respiración, esa dialéctica del sí y del no, las muchas caras de una moneda que se ha robado de una fuente -y por cuanto sus interminables posibilidades no resulten en ser la fuente de una acción valedera, porque a quién lanzó se le ha privado de su suerte- (algún día creceré al margen de ti, espectro), no pueden tener más peso que toda la suma de las cosas bellas concentradas en un solo punto. ¡No podría así querer buscarte, belleza!

No toca hora ni habrá lugar para el poema feliz; no mientras el monstruo respire a mis cuestas, no mientras me quite el sueño dormir al lado de quienes constantemente me despiertan para decirme: haz y deshaz esto para nuestro deleite.

Espero que la vida en una sola gota de agua algún día nos reúna. (A mi mente se aproxima Plath en un corcel apocalíptico, gritando enloquecida: “You shall never get it put together entirely; pieced, glued, and properly jointed (...)”. Oh, y tridentándome también las costillas. Así que por ahora, a machacar adormideras y echarse a dormir. Si acaso, en él alcanzaré a decir todo aquello de lo que me privo, mientras no deje de tallarme las constantes heridas que me desuelan.

Hanzel Lacayo

Fotografía: "Reminiscence" (2005) ©

7.23.2007

Entre Flechas


“¿Qué será del corazón/ si el amor no tiene flechas?” Se preguntaba Lorca en su “Canción otoñal”, allá por 1918. Y yo entonces sueño una lluvia de flechas que cae sobre un hombre sin atinarle. Debe poseer cierto aliño para esquivar. Luego pienso que, como es natural en él, permanece quedo, ahí donde se vio colocado estratégicamente por las circunvoluciones de la imaginación de otro que soñó su existencia con mayor rigor del que él jamás se hubiera valido para gastarla. Inmutable, ningún vello de él teme a la lluvia o sospecha el rumor de cada flecha... La displicencia de su corazón sin miedo ha conmovido la iniquidad abocardada de cada lanceolada, y él se salva. Nunca supo que alrededor suyo se desató la más horrible de las borrascas.

A veces quisiera esquivar flechas. O tal vez quisiera que tan sólo una, de entre las miríadas de lluvias de flechas que descargo, diera en algún blanco (me lamento fatalmente de que hasta el blanco también escape de mi nada). Tan nebuloso y arduo oficio es hacerse el de no saber o no dejarse conmover. Cómo sea, ninguna flecha puede durar demasiado tiempo en el corazón de los hombres.

Hanzel Lacayo
Fotografía: "Glasswater" (2007) ©

7.21.2007

Poetas Nicaragüenses del Tercer Milenio


Este es mi primer intento de diseño para un Afiche (por parte de un no diseñador). Deseaba compartirlo, a propósito de la publicación de la Antología de Poesía Joven titulada "Novísimos: Poetas Nicaragüenses del Tercer Milenio", compilada por Irving Cordero y Martha Leonor Gonzáles, que circula desde inicios de año; y para no olvidar su ya sobremanera postergada presentación inaugural, que tal vez verá luz en Agosto.

A una Miríada de Ojos Ciegos


Muy cierto es que casi nadie visita este Blog. Si tan sólo hubiera programado el counter para hacer referencia del total de pinchazos, tendría un espejismo de número de visitas del cual sentirme más orgulloso. Muy cierto, además, que rara vez hago aquí alguna intervención. Si tan sólo fuera menos avaro con respecto a compartir el material inédito (que nadie se ocuparía en leer), haría de mi Blog una segunda casa. O una primera casa, si no mediaran ciertas brechas físicas. ¿Acaso más personas leerían? Al fin y al cabo, no soy tampoco diestro en comentar otros Blogs. Por reacio, por prejuicioso, porque sus contenidos me son ya sobremanera inferentes o no, y tal vez tema descubrir un significado misterioso en ellos acerca de lo que ni yo mismo puedo comprender. No lo sé.

Al inicio pensé que este sitio me sería útil para recopilar una gran serie de foto-poemas; un diario, en última instancia, pero me resulta tan difícil escribir algo sustancioso acerca de mi vida personal cuando me sé visto por una miríada (tono irónico) de ojos desconocidos, bien sea que poco visiten este Blog o lo hicieran con mayor recurrencia: el resultado entrañaría igual horror. (El otro día una pesa me reveló una fortuna: “quejarse no cambiará nada”. Y perjuraría que el pajarillo que estuvo posado largo rato sobre uno de los cúmulos de tierra que semanalmente homogenizo, me lanzó improperios con su expresión abocardada. Entonces pensé que algo debía significar todo aquello, en relación con ese horror). Pero luego pienso en la fascinación que me causan ciertos diarios de aquellos que han dicho mejor las cosas que yo he dicho, y todo lo que dejo pasar por no-escrito, puesto que no llevo conmigo una agenda, y cuando llevo algo, corresponde a hojas sueltas o servilletas, que luego extravío o dejo olvidadas en otros libros.

Pienso, además, en los paisajes debidos de un día emblemático que paso por alto como el fondo de mis días; pienso en los ojos imposibles que no darán cuenta de mis cabos. Tan valiosos, tan precarios son, diamantes incrustados en la selva de cemento. ¿Cómo escarbar con dedos desuñados? No puedo más que dejar a la poesía la tarea de extractar cada fleco delicado de ese fermento; condensar los vapores volteados, las nieblas, en que me pierdo, quizás acaso para hacer más manifiesta mi silueta en los espejos, retrato retórico del poeta y todas esas bagatelas.

Después de “A Contenciones, Conspiraciones...” he concluido ya dos proyectos pretenciosos, pero me aterra pensar que puedan pasar varios años antes de que alguna de esas obras llegaran a ver luz. “Cien Muertes” y “Caos No Dado”: ¿estarán subordinados a manos apartadas y mentadas? ¿Dirán de ellas tan poco como diría constantemente un señalamiento de meñiques si me viera, ante ellos, confrontado? Y luego añoro no poder estar en una posición más holgada para regresar a la patria de mis novelas abandonadas, prendidas de zarzos. Entre ellas mi mano con dificultad logra develar algo consistente de entre los doseles intrincados. Este Blog es, mientras tanto, la única oportunidad con que cuento para poder expresarme, sin embargo, es tan nimio lo que me atrevo a decir en él... No puedo escapar a cierto prejuicio por lo virtual. Y heme aquí, desnudado ante quién sabe quién.

He estado leyendo mucho: bofetadas de Plath, Woolf y Cummings, Faulkner aparte y pasteladas de Beckett; un pomo de Martínez Rivas y las manos arrugadas de Szymborska, con su gran garra longeva golpeándome los hombros; trastoques de Pushkin y Milosz. De alguna forma sus gruesas yemas mellan mi tintero, y me hacen concertar, cuando me libero de sus halos, más proyectos. No hay descanso. No hay tregua por parte del tiempo. No se puede dar la espalda a esa disciplina espaldada con una demasía convincente de referencias. Pues, ¿si no existiera su poesía, dónde estaría hoy en día colocado? A como el depredador fue colocado en tierra sólo porque presa hubo sido colocada antes. Hay un desplazamiento de las piezas que a otras piezas a uno acerca; y mientras más cerca de otras, más dolorosa la distancia con respecto de aquéllas. Nunca se está demasiado lejos o demasiado cerca de las cosas.

Por lo pronto, trataré de hacer algún esfuerzo por ser más asiduo en cuanto a mis Entradas. Aunque nadie lea, es un subterfugio perfecto para acudir al encuentro con mi escombro y la calavera que día a día me hecho a cuestas.

Hanzel Lacayo

6.07.2007

Dos Astrónomos



A Adrienne Rich

Fue quizás en el gozne
canalizado de la escuadra,
o a campo traviesa
de ángulos interminables,
entre el denso piélago
de cuerpos celestes y posibilidades,
que lo viste -o lo imaginaste-,
y pensaste que te desafiaba
también con sus instrumentos,
a una tasa que sobrepasaba
tu fructuosidad y tu cálculo
-la complejidad de tu nomenclátor-.

¡Y qué pensar de los cúmulos
y los agujeros negros
y el polvo solevantado
que entre ambos mediaban,
aplanando las probabilidades
de encontrarse cada uno confrontado
por la lente de sus maquinarias!

Algo envidiaste de su savia
que reafirmó tu existencia
y redujo a corpúsculos menores
la voluntad de progreso de tu oficio.

Al igual que tú, nunca pudo zarpar,
pero al ver la estrella más cercana a ti
vibrar con tal despilfarro e insolencia,
no pudo hacer más cosa otra
que dudar de tu existencia
para reafirmar el progreso de su voluntad.

Hanzel Lacayo
Poema tomado de:
"Cien Muertes" (2007) ©
Fotografía: "Story of Two Stones" (2007)
©

Extrusión



Soy extrusivo.
No rompo los cuerpos.
No amaso sus sesos.

Encorcho su materia bajo el ojo de zoilo
que acoge una botella entregada por el mar.

Mi azufre es lento.
Sin añadir otra cosa,
mi tálamo muerde lo visible.
Emiten rudezas delicadas mis carótidas.

Poco a poco, me hago notar:
brezo de su prado primaveral
tomo por flor mis hojas secas.
Tardíamente entiendo lo presupuesto prematuro.
Encumbro la espada al caer la nochedad.

Parcial y ligeramente,
doy gracia a la picadura letal.
Un vestigio de cumplido deber
se suma a mis hiedras que,
sin recibir órdenes,
escalan a diario una pared.

Debajo de mí otro nace, a contrabatiente.
A pesar de todo, pretendo haber estado
aquí antes, cuando delante de mí
otros anclaron más menesterosos.

Cual Ecce Homo, dando mi vida
por otros extinguibles, sin cara,
sin redecir palabras ensangrentadas
al ceder mis oídos comprensivos al tropel.

Un extenuante calvario de la fe es,
tener que matarlos sin hacerme ver.

Hanzel Lacayo
Poema tomado de: "Caos No Dado" (2007) ©
Fotografía: "Waterfall" (2006) ©

6.04.2007

Impudicia de una Niña que Sueña



La niña le dio con el mango
de la carabina que él mismo
había usado dentro de ella,
pensando:
he derrumbado
al gigante de la torre
que mi torre ha derrumbado.

Pero no; qué gélida sorpresa:
encontrarse sola y asesina,
de espaldas a un mundo
diestro en arrullar a diario
al arquetipo de los bárbaros,
que esposan a las mártires
y bailan en señal de gratificación,
porque no hemos sido nosotros
ni tampoco los seremos nunca:
aquellos que matan, tarde o temprano
-y siempre matan demasiado tarde-,
a quien nos confinó a vivir
soterrados bajo escombros,
a recorrer calles más grises,
a bebernos de un sorbo la ciénaga,
a encintarnos la boca
con la fetidez de un silencio mustio.

Mas el gigante despertó
y volvió a tomarla, y ella lo soñó,
embebida de resquemos,
en otredades para alcanzar la perfección
de su falo desintegrado y su calavera.


Hanzel Lacayo
Poema tomado de:
"Caos No Dado" (2007) ©
Fotografía: "Early Summer" (2006) ©